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Haloperidol: ¿para qué sirve? Efectos de este antipsicótico

Haloperidol es un fármaco antipsicótico muy potente que puede causar efectos secundarios graves.

 

Los fármacos antipsicóticos típicos, también conocidos como neurolépticos o antipsicóticos de primera generación, han sido tradicionalmente utilizados en el tratamiento de distintos trastornos mentales, como la esquizofrenia. Sin embargo, su consumo ha disminuido considerablemente desde la aparición de los antipsicóticos atípicos.

A pesar de esto existen algunos antipsicóticos típicos, como el haloperidol, que todavía perduran como algunos de los fármacos más administrados en la clínica psiquiátrica.

A lo largo de este artículo analizaremos qué es el haloperidol, para qué sirve y sus posibles efectos secundarios, así como las precauciones que conviene tomar durante el consumo.

Haloperidol: ¿qué es? Historia y mecanismo de acción

El haloperidol es un fármaco antipsicótico de la familia de los antipsicóticos típicos utilizado generalmente para el tratamiento de diversas afecciones psiquiátricas como la esquizofrenia, los tics del síndrome de Tourette, la fase maníaca del trastorno bipolar, los episodios de psicosis aguda y las alucinaciones producidas por la abstinencia al alcohol.

Este tipo de antipsicótico fue descubierto en el año 1958 por el médico de origen belga Paul Janssen y poco tiempo después de su primera comercialización fue integrado en la Lista de Medicamentos Esenciales elaborada por la Organización Mundial de la Salud. Este listado incluye todos aquellos fármacos considerados como los más efectivos y seguros del mercado.

En la actualidad, el haloperidol se ha convertido en el medicamento antipsicótico típico más administrado del mercado, siendo comercializando en diferentes formatos: tabletas para la ingestión por vía oral, inyectables intramusculares e inyectables intravenosos.

Aunque generalmente el haloperidol oral se toma en dosis diarias y sus efectos tardan entre 30 y 60 minutos en aparecer, existe una formulación de acción prolongada en la que el inyectable es administrado cada cuatro semanas. Este tipo de fórmula es sobre todo utilizada en personas con esquizofrenia grave o con trastornos que les impiden acordarse o bien se niegan a tomar este medicamento a diario.

Tal y como se menciona anteriormente, el haloperidol es uno de los fármacos antipsicóticos más seguros del mercado. Sin embargo, debido a su potente acción no está libre de posibles efectos secundarios. Entre otras reacciones adversas, este fármaco puede provocar un trastorno del movimiento no muy común conocido como discinesia tardía, la cual ocasiona movimientos involuntarios en quien la padece y puede llegar a ser permanente.

Finalmente, tampoco está recomendada su administración personas de la tercera edad con demencia psicótica puesto que el haloperidol aumenta el riesgo de muerte. Asimismo los efectos secundarios no deseados del haloperidol también aumentan considerablemente en personas con enfermedad de Parkinson.

¿Para qué sirve? Usos y efectos

A pesar de que el haloperidol se administra como tratamiento de una gran variedad de afecciones, popularmente se conoce por sus efectos en el tratamiento de ciertos trastornos mentales y del estado de ánimo -concretamente en la esquizofrenia y en trastornos esquizoafectivos.

Gracias a su acción, que ayuda a restaurar el equilibrio de ciertos neurotransmisores, los efectos de este antipsicótico típico favorecen que la persona pueda pensar con mayor claridad y disminuyen el grado de agitación y nerviosismo, lo que ayuda a que la persona pueda desenvolverse con más facilidad en su día a día.

Asimismo el haloperidol puede ayudar en la prevención del suicidio en personas con tendencia a autolesionarse. Además es útil para controlar a personas que pueden agredir a los demás y disminuye los pensamientos negativos y las alucinaciones propias de los trastornos psicóticos.

En cuanto a los síntomas físicos y conductuales de estos trastornos, el haloperidol sirve para tratar los movimientos incontrolados y los impulsos verbales propios del síndrome de Tourette y similares. De la misma manera, este fármaco también resulta eficaz en el tratamiento de los problemas de comportamiento graves en niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) cuando fallan otros tratamientos.

En cuanto al resto de afecciones susceptibles de ser tratadas con haloperidol, este fármaco es utilizado en el control de los siguientes síntomas y trastornos:

  • Psicosis aguda causada por consumo de sustancias tóxicas como el LSD, anfetaminas o ketamina.

  • Psicosis asociada a fiebre alta o a enfermedad metabólica.

  • Tratamiento adyuvante en el tratamiento de la abstinencia al alcohol y a los opiáceos.

  • Síntomas de agitación y confusión asociados a la esclerosis cerebral.

  • Psicosis inducida por consumo de alcohol.

  • Delirio hiperactivo.

  • Estados de hiperactividad agresiva.

  • Alteraciones graves de la conducta en niños y adolescentes.

  • Esquizofrenia.

  • Trastorno límite de la personalidad.

  • Hipo intratable.

  • Tics asociados a trastornos neurológicos como el síndrome de Tourette o la corea de Huntington.

  • Tratamiento de náuseas y vómitos intensos en procesos postoperatorios y paliativos.

Efectos secundarios principales

Aunque está considerado como un antipsicótico bastante seguro, el haloperidol es un fármaco de alta potencia que puede provocar una serie de efectos secundarios extrapiramidales significativos. Estos efectos secundarios se categorizan en efectos secundarios comunes, raros o de incidencia desconocida.

Reacciones adversas comunes

Los efectos secundarios comunes son aquellos que aparecen con una incidencia mayor al 1%. Estos pueden ser:

  • Efectos secundarios extrapiramidales como inquietud motora, distonías, rigidez muscular y parkinsonismo

  • Hipotensión

  • Visión borrosa

  • Estreñimientos

  • Boca seca

  • Somnolencia

  • Aumento de peso

Efectos secundarios raros

En cuanto a los efectos secundarios raros o menos comunes, son aquellos que aparecen con una incidencia menor al 1%. Algunos de estos efectos son:

  • Agitación

  • Insuficiencia hepática aguda

  • Anorexia

  • Broncoespasmos

  • Cataratas

  • Depresión

  • Estado confusional

  • Edema

  • Ginecomastia

  • Hiperglucemia o hipoglucemia

  • Hipotermia

  • Insomnio

  • Alteraciones cutáneas

  • Leucopenia

  • Síndrome neuroléptico maligno

  • Taquicardia

  • Priapismo

Incidencia desconocida

Aunque se han registrado los siguientes efectos secundarios en personas en tratamiento con haloperidol, la incidencia o frecuencia de estos no ha podido determinarse con exactitud. Estos son:

  • Anemia

  • Cefaleas

  • Aumentos de la tasa respiratoria

  • Hipotensión ortostática

  • Alteraciones o problemas visuales

Precauciones durante el consumo

Debido a las posibles interacciones farmacológicas es necesario que, antes de iniciar el consumo de haloperidol, el paciente informe a su médico de cualquier condición especial de salud como alergias u otras enfermedades físicas, sobre todo aquellas relacionadas con problemas del corazón o alteraciones del sistema nervioso.

Asimismo deberá de informar al médico si se encuentra tomando algún otro tratamiento farmacológico, así como cualquier suplemento vitamínico o complemento natural.

El haloperidol puede ocasionar mareos y somnolencia en quien lo toma, por lo que el paciente deberá evitar la conducción o utilización de maquinaria pesada hasta asegurarse de que puede hacerlo de manera segura. Estos efectos aumentan con el consumo de alcohol y marihuana, así que tampoco se recomienda su consumo en estos casos.

Finalmente, se ha demostrado que el haloperidol puede ocasionar efectos adversos tanto en el feto como en el recién nacido, por lo que su uso durante el embarazo debe estar restringido a cuando sea claramente necesario y suponga un mayor beneficio que riesgo tanto para la madre como para el bebé.

Referencias bibliográficas

  • Kudo, S. & Ishizaki, T. (1999). Pharmacokinetics of haloperidol: an update. Clinical pharmacokinetics, 37(6): 435–456.

  • López-Muñoz, F. & Álamo, C. (2009). The Consolidation of Neuroleptic Therapy: Janssen, the Discovery of Haloperidol and Its Introduction into Clinical Practice. Brain Research Bulletin, 79: 130–141.

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