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Homeopatía: qué es y para qué se utilizan estos medicamentos

Los tratamientos con homeopatía se usan para la ansiedad o los problemas para dormir, entre otros.

 

La homeopatía es una práctica médica fundada en un paradigma holístico e individualizado que comprende al ser humano más allá de las composiciones moleculares. Por eso sus principios y mecanismos son distintos a los de la medicina alópata y se han vuelto muy populares, así como controvertidos.

En este artículo encontrarás una definición de qué es la homeopatía y la descripción de algunos de sus principios básicos. También te explicaremos cómo se elaboran los medicamentos homeopáticos, cuáles son los más utilizados y por qué han generado tanta controversia.

¿Qué es la homeopatía? Definición del término

La homeopatía es una disciplina médica de carácter natural que en algunos ámbitos se considera como medicina alternativa porque tiene un sistema distinto al de la medicina conocida como científica.

Por ejemplo, produce medicamentos por medio de leyes que van más allá de comprender al ser humano como un sistema mecánico cuyos componentes son esencialmente moleculares.

La palabra homeopatía viene del griego y el latín y está formada por los términos “homo” (semejante) y “pathos” (sufrimiento). Su historia es muy larga; se estima que tiene más de 200 años de existencia y sus conocimientos se han basado principalmente en los avances de la inmunología, la genética, la biocinética y la física.

Algunos principios y métodos

El principio básico de la homeopatía es la ley de la similia (de la similitud), que quiere decir que “lo semejante cura lo semejante”, es decir, que cualquier persona enferma debería curarse con la misma sustancia que ha provocado los síntomas, porque es así como el organismo se activa y se prepara para equilibrarse y revertir las molestias.

Esta ley fue descrita por Hipócrates, quien decía que la enfermedad se produce por los semejantes y son esos semejantes los que pueden hacer que la persona evolucione de la enfermedad a la salud. Esto fue retomado siglos después por el alemán Samuel Federico C. Hahnemann, quien se considera el creador de la homeopatía.

Entonces, la homeopatía estudia la forma en la que una sustancia que se ingiere en dosis altas provoca efectos tóxicos en un organismo sano, y cómo es que esa misma sustancia puede provocar el efecto contrario. A partir de ahí generan medicamentos que son administrados en dosis determinadas conocidas como “dosis mínimas”.

La homeopatía se diferencia de la medicina alopática (la que basa los métodos de curación en principios bioquímicos y la administración de fármacos) en que busca la “energía vital” de las sustancias que causan las enfermedades, es y a través de esa energía vital que se elaboran los medicamentos.

Medicamentos homeopáticos

Los medicamentos homeopáticos se preparan con base en tres ingredientes naturales: agentes minerales como el arsénico, el mercurio o la plata; agentes vegetales, es decir, plantas de diferentes especies; y agentes animales, que pueden ir desde hígado de pato (como en el caso del oscillococcinum) hasta veneno de cobra.

Además pueden elaborarse con base en productos patológicos como pus, bacterias y flujos, entre otros. Para su preparación se utilizan dos métodos: dilución y dinamización, cuyas repeticiones son controladas a través de ocho escalas de potencia (CH, DH, X, C, LM, O, QM y K).

La dilución consiste en reducir la concentración de la sustancia en repetidas ocasiones, utilizando alcohol o agua destilada, para después dinamizarla, es decir, agitarla con fuerza. Cuando la base de un medicamento no es una sustancia sino un sólido, generalmente se trituran en lactosa.

La propuesta es que la eficacia de los medicamentos ocurre porque a través de la dilución se libera la “energía vital” de la sustancia, lo que finalmente hace que los síntomas se reviertan.

Cuando se adquiere un medicamento homeopático, junto al nombre en el envase se encuentra una letra que indica la cantidad de veces que la sustancia ha sido diluida y dinamizada, así como la escala, que indica el tipo de proceso utilizado para diluir.

Tratamientos homeopáticos más populares

Algunos de los padecimientos para los que se utilizan cada vez más tratamientos homeopáticos son las enfermedades agudas como la gripe o la tos; las enfermedades crónicas como la dermatitis, el asma o la ansiedad; las infecciones de repetición como las de garganta; y también para controlar dolores musculares o estreñimiento.

Incluso se utiliza como cuidado paliativo durante quimioterapia. Así como los medicamentos que son elaborados a través de sustancias químicas (los fármacos), los medicamentos homeopáticos se venden de manera exclusiva en farmacias.

Entre los más populares encontramos la thuya, que es un remedio homeopático para la celulitis y las verrugas hecho a base de una hoja de arbusto de la familia de las coníferas. También está la Bryonia, que es una planta tipo enredadera con bayas color rojo y que se utiliza en el tratamiento de la tos seca, el estreñimiento y las articulaciones inflamadas.

Otra planta muy utilizada por la medicina homeopática es la belladona, que sirve como antiinflamatorio, para dormir y para la ansiedad. El uso de sus frutos que son similares al arándano, puede ser tóxico.

También es muy común el uso de árnica que, según la homeopatía, puede disminuir el resfriado común o incluso los shocks emocionales si se administra en dosis bajas.

Controversia científica

Los principios de la homeopatía, como el de similitud y el de las dosis mínimas, así como los métodos de dilución y dinamización, han generado una controversia importante en el área de la medicina científica, que se mantiene escéptica con respecto a la eficacia y los beneficios de la homeopatía.

Los practicantes de la homeopatía defienden que esta sí es una ciencia, ya que es un cuerpo de ideas que puede producir conocimiento sistemático y verificable, y que el no seguir los parámetros o cánones de la ciencia médica hegemónica no significa que los métodos otros sean ilegítimos.

La principal controversia que la homeopatía genera en la medicina alópata es que, al repetir la dilución tantas veces, hay muchas probabilidades de que los principios activos de las sustancias desaparezcan, anulando su eficacia.

Esto ha generado sospechas sobre todo cuando las diluciones son extremas, aunque no todos los defensores de la homeopatía recurren a estas.

Referencias bibliográficas:

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