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Morfina: qué es, para qué sirve, usos y efectos secundarios

La morfina es un fármaco (o droga) de la familia de los opiáceos que sirve para tratar el dolor.

 

Las plantas y hierbas con propiedades terapéuticas, además de ser un inagotable recurso para la elaboración de remedios tradicionales, pueden servir también para fabricar otros productos que, a priori, no parecen tan naturales: los fármacos.

Éste es el caso de la morfina, un conocido medicamento analgésico (es decir, que tiene el fin de elaborado a partir de un ingrediente activo de la planta del opio.

A lo largo de este artículo hablaremos acerca de qué es la morfina, para qué sirve y cuáles son sus efectos terapéuticos y secundarios. También describiremos qué precauciones se deben tomar en relación a su consumo o administración.

¿Qué es la morfina?

La morfina es un fármaco de la familia de los opiáceos (narcóticos) utilizado principalmente para el tratamiento del dolor -es decir, es un analgésico. Esta medicación ejerce un potente efecto sobre el sistema nervioso central, disminuyendo las sensaciones dolorosas tanto en casos de dolor agudo o puntual como en casos de dolor crónico.

Aunque puede ser administrada en prácticamente cualquier condición de salud que implique el padecimiento de fuertes dolores, la morfina se utiliza con mucha frecuencia para tratar el dolor asociado al infarto de miocardio y para el alivio del dolor postoperatorio.

La morfina puede ser administrado de muchos modos distintos, incluyendo por vía oral, parches de liberación subcutánea, inyección intravenosa, inyectada en el espacio que rodea la médula espinal y en formulaciones de acción prolongada. Tanto la elección del formato de administración como la dosis de morfina necesaria dependerá del grado de dolor y del estado de salud de la persona, entre muchas otras variables.

Sus efectos analgésicos se deben a que la morfina es extraída y sintetizada a partir de la planta del opio (Papaver Somniferum), también conocida popularmente como “adormidera”. De las casi 600 toneladas de morfina que se producen al año, solamente entre 40 y 50 son destinadas directamente al tratamiento del dolor, mientras que el resto se usa para la fabricación de otros opioides (tanto legales como ilegales).

Según los anales de la historia de la farmacología, se cree que la morfina fue el primer fármaco en el que se consiguió aislar un ingrediente activo de una planta. Esta fue sintetizada por primera vez entre 1803 y 1805 por el científico alemán Friedrich Sertürner y se comercializó casi 20 años después.

Con el paso de los años la morfina se ha convertido en uno de los fármacos más administrados tanto dentro del entorno ambulatorio u hospitalario como en casa, pero siempre bajo prescripción facultativa. De ahí que la morfina se encuentre en la Lista de Medicamentos Esenciales elaborada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto implica que es considerada como uno de los medicamentos más efectivos y seguros que se necesitan en cualquier sistema de salud.

¿Para qué sirve? Efectos terapéuticos y usos

Tal y como se menciona en el punto anterior, la morfina se utiliza principalmente para el tratamiento de dolores intensos. No obstante, posee algunas otras aplicaciones como el tratamiento de los problemas respiratorios en pacientes de cáncer.

Tratamiento del dolor

La morfina se administra con el objetivo de aliviar el dolor, tanto agudo como crónico, de una gran cantidad de afecciones. Entre las principales condiciones de salud en las que se administra la morfina se incluyen:

  • Dolor agudo transitorio

  • Dolor crónico intenso y resistente a otros fármacos analgésicos

  • Dolor postoperatorio

  • Dolor oncológico

  • Dolor asociado a infarto de miocardio

  • Dolor postparto en caso de que el resto de fármacos no sean efectivos y suspendiendo la lactancia

Problemas respiratorios

Según las investigaciones, la morfina resulta altamente eficaz en el tratamiento de los problemas respiratorios, sobre todo si estos están asociados a algún tipo de cáncer.

En pacientes con cáncer avanzado o con enfermedades cardiorrespiratorias terminales, que poseen serias dificultades para respirar estando en reposo o con un esfuerzo mínimo, la administración de dosis bajas de morfina de liberación prolongada puede reducir significativamente y de manera segura las dificultades respiratorias asociadas.

Efectos secundarios de este opiáceo

Al igual que el resto de fármacos opiáceos, el consumo de morfina se asocia con efectos secundarios muy importantes Mientras que algunos de ellos no son de importancia y suelen desaparecer con el tiempo, otros pueden resultar de mayor gravedad, lo que implica que si el paciente los experimenta deberá de ponerse en contacto con el médico de inmediato.

Efectos secundarios no graves

Aunque los siguientes efectos secundarios no suponen ningún riesgo para la integridad física de la persona, si se agravan o no desaparecen es recomendable que esta consulte con el médico para modificar la dosis o cambiar la medicación. Algunos de los efectos secundarios no graves de la morfina son:

  • Somnolencia

  • Dolor de estómago y calambres

  • Boca seca

  • Dolor de cabeza

  • Nerviosismo

  • Cambios de humor

  • Dificultad y/o dolor al orinar

  • Contracción pupilar

Efectos secundarios graves

No obstante, otros efectos no deseados de la morfina pueden ser mucho más graves. Si el paciente percibe cualquiera de estos efectos secundarios deberá llamar a su médico de manera urgente.

  • Coloración azulada o morada de la piel

  • Alteraciones del ritmo cardiaco

  • Agitación

  • Alucinaciones

  • Fiebre

  • Náuseas y/o vómitos

  • Problemas de erección

  • Menstruación irregular

  • Falta de deseo sexual

  • Convulsiones

  • Somnolencia extrema

  • Dolor de pecho

  • Alteraciones cutáneas como urticaria, erupciones o picores

  • Hinchazón de ojos, cara, boca, labios o garganta

  • Problemas respiratorios y/o ronquera

Advertencias y precauciones

Antes de iniciar un tratamiento con morfina, el paciente deberá de informar a su médico o farmacéutico de cualquier condición especial de salud, alergia o si se encuentra inmerso en otro tratamiento farmacológico.

El médico deberá tener conocimiento de cualquier alergia a los analgésicos o enfermedades físicas. Esto resulta particularmente relevante en casos de trastornos o afecciones cerebrales, problemas respiratorios, enfermedades renales y hepáticas, trastornos mentales, trastornos por abuso de sustancias (o antecedentes familiares de estos) y problemas gastrointestinales, entre muchos otros.

Dos de los principales efectos de la morfina, la somnolencia y los mareos, pueden verse agravados con el consumo de alcohol, marihuana u otras sustancias. Además, debido a estos efectos, se desaconseja la conducción y el manejo de maquinaria durante el tratamiento con morfina.

Finalmente, también se desaconseja la administración de morfina durante el embarazo y la lactancia ya que podría dañar al feto y provocar serios efectos en el desarrollo del bebé. Por este motivo se reserva para aquellos casos en los que no sea efectivo ningún otro medicamento.

Referencias bibliográficas

  • Triggle, D. J. (2006). Morphine. New York: Chelsea House Publishers.

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