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Primperan (Metoclopramida): ¿qué es y para qué se utiliza?

Repasamos las propiedades y usos principales del Primperan, uno de los antieméticos más populares.

“Primperan” es una palabra que desde pequeños tenemos asociada a la cura de pequeños malestares. Este popular medicamento indicado para la prevención de náuseas y vómitos ha ido pasando de generación en generación.  

Pero, ¿qué es exactamente el Primperan y para qué sirve? A continuación vamos a repasar su mecanismo de acción, para qué enfermedades está indicado y qué síntomas consigue neutralizar.

¿Qué es Primperan?

Primperan es un antiemético que contiene como ingrediente principal la metoclopramida. La metoclopramida es también un antiemético que actúa sobre el sistema nervioso central con el objetivo de prevenir las náuseas y los vómitos.

El método de administración más adecuado es por vía oral, ya que la metoclopramida se absorbe por completo y de manera rápida. El único inconveniente es que en el primer paso metabólico llevado a cabo por el hígado se reduce su biodisponibilidad un 25%.

La intensidad máxima de este fármaco se alcanza entre la media hora y las dos horas posteriores a su ingesta. Tiene facilidad para cruzar la barrera hematoencefálica, lo cual lo convierte en un fármaco de acción rápida.

Mecanismo de acción de la metoclopramida

La función antiemética del Primperan viene dada por la actuación de dos mecanismos de acción. En concreto, la metoclopramida es antagonista de los receptores dopaminérgicos D2 y de los receptores serotoninérgicos 5-HT3, y también actúa como agonista (es decir, potenciador) de los receptores 5-HT4.

El primer mecanismo de acción se encarga de controlar el vómito inducido, mientras que el segundo está implicado en el control de vómitos provocados por la quimioterapia, también apto para niños y adolescentes.

Además posee un efecto procinético derivado del antagonismo de los receptores D2 a nivel periférico que facilita la liberación de acetilcolina, hecho importante a tener en cuenta por sus posibles interacciones con otros fármacos, como los que se utilizan para tratar la enfermedad de Parkinson.

Interacciones farmacológicas

Los efectos terapéuticos del Primperan se pueden ver comprometidos por el uso de los siguientes fármacos:

  • Levodopa, utilizada para tratar la enfermedad de Parkinson.

  • Digoxina, fármaco que trata la insuficiencia cardíaca.

  • Derivados de la morfina o medicamentos sedantes.

  • Anticolinérgicos, utilizados para calmar calambres estomacales.

  • Antidepresivos, ansiolíticos y antipsicóticos utilizados en salud mental.

  • Ciclosporina, fármaco que trata problemas del sistema inmunológico.

  • Relajantes musculares como el mivacurio o el suxametonio.

¿Para qué se utiliza?

Dentro de los usos principales del Primperan encontramos el de prevenir las náuseas y los vómitos derivados de tratamientos como la quimioterapia o la radioterapia. También se utiliza para prevenir las náuseas y vómitos típicos en episodios de migraña.

Debe considerarse como la segunda línea de tratamiento entre los niños de 1 a 18 años, siendo solo indicado cuando otros tratamientos no han tenido efecto. También se recomienda precaución en adultos.

Sabemos esto gracias a que una reciente revisión sobre los beneficios y los riesgos del Primperan encontró que este medicamento tiene efectos cardiovasculares y neurológicos asociados a su consumo, sobre todo reacciones extrapiramidales (que incluyen principalmente alteraciones motoras).

¿Cómo tomarlo? Formatos y dosis recomendadas

Se deben seguir las indicaciones del médico respecto a su consumo. En el formato de gotas administradas por vía oral se recomienda una dosis de 10 mg, pudiéndose repetir hasta tres veces al día.  Además existe el formato inyectable de 10 mg por 2 ml de solución.

En  niños, la dosis recomendada es de 0,10 a 0,15 mg por kg de peso corporal, como máximo tres veces al día. Es importante ser exactos en la dosis; para ello se utilizará la jeringa de medición incluida en el envase, que está graduada en mg.

No se debe alargar el tratamiento más de 5 días. Se debe esperar 6 horas entre toma y toma incluso cuando se haya producido algún vómito. Si se olvida tomar una dosis no es recomendable tomar otra para compensar. Por otra parte, la presencia de problemas hepáticos o renales puede hacer necesario la reducción de la dosis recomendada.

Efectos secundarios y reacciones adversas

Es posible que aparezcan efectos secundarios como consecuencia del consumo de este fármaco. Si se detecta alguna de las siguientes reacciones adversas debe interrumpirse el tratamiento y acudir a un médico. Algunos de los efectos adversos más graves son:

  • Movimientos incontrolables (efectos extrapiramidales) que afectan de manera más específica a cuello y cabeza.

  • Fiebre alta, convulsiones, producción de saliva y sudoración que podrían indicar el inicio del síndrome neuroléptico maligno.

  • Inflamación de cara, labios o garganta con dificultades para respirar, picor o erupción cutánea son algunos de los síntomas que indican una posible reacción alérgica.

Uno de los efectos adversos más frecuentes es la somnolencia, que puede no tener significación clínica. Otras reacciones frecuentes son la depresión, la rigidez, los temblores, la diarrea, la debilidad y las sensaciones de inquietud psicomotora.

Entre los efectos secundarios menos frecuentes destacan el aumento de los niveles de prolactina en sangre, las alucinaciones, la irregularidad del ciclo menstrual y la ralentización del ritmo cardiaco.

Alternativas al consumo de Primperan

Algunos fármacos alternativos para tratar las náuseas y los vómitos producidos por la quimioterapia son los corticoesteroides como la dexametasona, que suele combinarse con otros medicamentos para potenciar sus efectos terapéuticos.

Los antagonistas de la serotonina como el Aloxi, compuesto de palonosetron, o el Anzemet son también efectivos en la reducción de náuseas. Estos medicamentos bloquean las señales que recibe el cerebro responsables de los vómitos.

Además de las alternativas farmacológicas existen otros métodos para sobrellevar las náuseas y los vómitos. Evitar ingerir alimentos muy pesados como los dulces o los fritos y consumir los alimentos a una temperatura ambiente para que el olor no sea muy fuerte son trucos que ayudan a prevenir los vómitos.

El jengibre, tanto en té como en pastillas, es bastante útil para reducir las náuseas. Si lo unimos a unos buenos hábitos de higiene bucal para no sentir mal sabor de boca, nos encontramos con dos métodos realmente eficaces.

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