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Propecia (finasterida): ¿qué es y cómo previene la calvicie?

Descubre por qué funciona este medicamento contra la pérdida de pelo y para qué más se utiliza.

 

La finasterida (o Propecia) es uno de los fármacos más conocidos de entre los que se utilizan para combatir la pérdida de pelo en hombres, aunque también tiene otras aplicaciones relacionadas con los efectos que ejerce en la hormona testosterona.

Si quieres descubrir qué es exactamente la Propecia y por qué previene la calvicie, además de cuáles son sus aplicaciones en otros trastornos físicos como la hiperplasia benigna de la próstata, este artículo te será muy útil.

¿Qué es la Propecia (finasterida)?

La finasterida es un medicamento que se comercializa bajo la denominación “Propecia”. Aunque su uso más conocido es la prevención de la pérdida de pelo, fundamentalmente en varones, su interacción con la hormona testosterona explica que también se emplee con otros objetivos muy distintos. Hablaremos de ellos más adelante.

Se trata de un fármaco que actúa sobre la enzima 5-alfa-reductasa, inhibiendo su funcionamiento. De forma más específica, la Propecia evita que esta enzima transforme la testosterona en dihidrotestosterona -es decir, que “active” sus efectos, entre los cuales es relevante destacar el crecimiento del vello y del pelo corporales, así como el desarrollo sexual masculino.

¿Por qué previene la calvicie?

Es por esto que la finasterida previene la calvicie en hombres, concretamente la de patrón androgénico, puesto que interfiere con el crecimiento de pelo tal y como está programado genéticamente, y en los varones que tienen este tipo de alopecia la acción de la testosterona provoca un desarrollo anormal del pelo.

La Propecia apareció en el mercado farmacéutico en el año 1992; no obstante, hasta 1997 no fue aprobado su uso como medicamento para combatir la pérdida de pelo. Como veremos a continuación, la primera aplicación de la finasterida fue el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata.

¿Para qué se utiliza la finasterida?

La Propecia no sólo se utiliza para prevenir la pérdida de pelo, sino que tiene otras tres aplicaciones muy relevantes que es importante mencionar. Todas ellas se relacionan de un modo u otro con los efectos de este fármaco sobre la acción de la testosterona.

1. Para prevenir la pérdida de pelo

La finasterida es uno de los principales tratamientos farmacológicos que se emplean para prevenir y minimizar la pérdida de pelo en casos de alopecia androgénica en hombres. En cambio, no es efectiva para tratar la alopecia en mujeres, incluso cuando el patrón de calvicie es androgénico (Levy y Emer, 2013).

Los estudios indican que la alteración tiende a mejorar aproximadamente un 30% al cabo de 6 meses de tratamiento (Varothai y Bergfeld, 2014), pero en ocasiones la ralentización de la pérdida de pelo se mantiene incluso si se interrumpe el consumo de Propecia.

2. Para tratar el exceso de pelo

Paradójicamente, la Propecia también es eficaz para tratar el hirsutismo, es decir, el crecimiento excesivo del pelo.

En concreto, se emplea finasterida en casos de hiperandrogenismo en mujeres (Blume-Peytavi et al., 2008). Este trastorno se caracteriza por la presencia excesiva de hormonas sexuales masculinas (andrógenos).

3. Para el agrandamiento de próstata

Como hemos dicho, la Propecia se utilizó inicialmente para tratar la hiperplasia benigna de próstata, esto es, la inflamación de este órgano, que provoca dificultades para orinar a causa de la compresión de la uretra o incluso de su bloqueo.

Aunque la finasterida se ha mostrado eficaz en reducir el tamaño de la próstata y en favorecer la micción en casos de agrandamiento de este tipo, al menos si se combina con doxazosina, las mejoras desaparecen al cabo de aproximadamente medio año una vez se ha discontinuado el consumo de medicación (Tacklind et al., 2010).

4. Como terapia hormonal sustitutiva

Si bien es relativamente habitual que se utilice finasterida en el contexto de terapias hormonales sustitutivas para transicionar del sexo masculino al femenino, lo cierto es que la eficacia del fármaco en estos casos parece reducida y además provoca efectos secundarios relevantes de tipo psicológico, particularmente síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión (Trüeb, 2017).

Referencias bibliográficas:

  • Levy, L. L. & Emer, J. J. (2013). Female pattern alopecia: current perspectives. International Journal of Women's Health, 5: 541–56.

  • Tacklind, J., Fink, H. A., Macdonald, R., Rutks, I. & Wilt, T. J. (2010). Finasteride for benign prostatic hyperplasia. The Cochrane Database of Systematic Reviews, 10: CD006015.

  • Trüeb, R. M. (2017). Discriminating in favour of or against men with increased risk of finasteride-related side effects?. Experimental Dermatology.

  • Varothai, S. & Bergfeld, W. F. (2014). Androgenetic alopecia: an evidence-based treatment update. American Journal of Clinical Dermatology. 15(3): 217–30

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