Yasmin (pastillas anticonceptivas): efectos, dosis, precio y eficacia

Las pastillas anticonceptivas Yasmin previenen el 99% de embarazos y se han vuelto muy populares.

 

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Entre las opciones más populares y más recientes que la farmacología nos ha ofrecido para llevar una vida sexual activa con menos probabilidades de ser madres encontramos las pastillas anticonceptivas Yasmin, que se han vuelto muy populares en los últimos años.

Las tabletas Yasmin son comercializadas por la empresa farmacéutica Bayer y son cada vez más utilizadas para la planificación familiar. No obstante, hay muchas y muy variadas opiniones sobre su eficacia y sobre las posibles reacciones adversas asociadas a su consumo.

En este artículo veremos cómo funcionan las pastillas anticonceptivas Yasmin, cómo se toman, qué precio tienen y cuáles son sus efectos secundarios.

¿Cómo funcionan las pastillas anticonceptivas Yasmin?

Las pastillas Yasmin son anticonceptivos hormonales combinados (AHCs, por sus siglas). Esto quiere decir que son fármacos que se utilizan para prevenir el embarazo. Decimos que son combinados porque contienen dosis bajas de dos hormonas: progestina (3 mg de drospirenona, una progestina esteroidea) y estrógeno (0.03 mg de etinilestradiol).

La progestina es la hormona que se encarga de mantener el embarazo y regular el ciclo menstrual. Es por esto que también tiene efectos durante amenorreas (pérdida momentánea de la menstruación) y en hemorragias urinarias. Incluso se utiliza para tratar distintos tipos de cáncer, como el de mama y el de próstata.

Por su parte, el estrógeno es una hormona sexual esteroidea, es decir, derivada del colesterol. Es conocida como “la hormona femenina” porque está producida por los ovarios, por la placenta y en menor medida por las glándulas adrenales.

¿Son útiles sólo para prevenir el embarazo?

Las tabletas Yasmin contienen dosis de progestina y de estrógeno iguales o muy similares a las que produce naturalmente el cuerpo de la mujer y, al combinarse, lo que hacen es impedir la ovulación, es decir, la liberación de óvulos de los ovarios.

No obstante, las tabletas Yasmin no son solo pastillas anticonceptivas. Al ser unos anticonceptivos hormonales combinados. también ayudan a mejorar periodos menstruales dolorosos, abundantes e irregulares, a tratar el acné o incluso a prevenir el cáncer de ovarios.


Precio y presentaciones

Las Yasmin vienen en tabletas. Generalmente son cajas con 21 comprimidos y pueden comprarse por un precio aproximado 15 euros (20 dólares americanos). También pueden encontrarse en presentación genérica; una de las más conocidas es Dretine, que cuesta alrededor de 10 euros (15 dólares americanos).

También están los anticonceptivos Yasmin en comprimidos 24/4. Esta presentación contiene 24 píldoras color rosa, que también contienen estrógeno y progestágeno, y aparte contiene 4 píldoras color blanco, que no tienen principio activo. La diferencia entre una y otra es la forma en que se toman.

Dosis recomendada

El uso constante y adecuado de las pastillas Yasmin, así como el de otros anticonceptivos orales, tiene un 99% de eficacia para la prevención del embarazo. Si se toma de manera inadecuada, su eficacia baja a un 92%.

Las pastillas Yasmin de 21 comprimidos se toman diariamente -una pastilla al día durante tres semanas y de preferencia en el mismo horario. Luego se toma un periodo de descanso de 7 días, en el que se espera que llegue el periodo menstrual. Al terminar estos 7 días se inicia con la siguiente caja de pastillas.

Por otro lado, los comprimidos 24/4 son también de uso diario (1 pastilla al día), pero no incluyen el descanso de 7 días. Se toman de la siguiente manera: iniciar con los comprimidos color rosa y al terminarlos ingerir los comprimidos color blanco. En esta fase habrá un sangrado y, aun cuando éste no haya parado, se repiten las tomas.

Si es la primera vez que se toma el medicamento se recomienda tomar la pastilla el día 1 de ciclo menstrual. Para sustituir otro anticonceptivo oral con Yasmin se recomienda iniciar el tratamiento una vez terminado el anterior. Si ha habido un aborto reciente, la toma debe estar regulada por indicaciones médicas.


Efectos secundarios

Los efectos secundarios no se presentan de la misma forma en todas las personas y tampoco son los mismos después de un tiempo prolongado de toma. Entre los más frecuentes se encuentran sangrados irregulares, periodos de amenorrea (sobre todo durante el primer año de uso), cambios de humor, desarrollo de acné (aunque con menor frecuencia), náuseas, molestias mamarias y dolores de cabeza.

También se ha encontrado que frecuentemente mujeres con cáncer de mama toman anticonceptivos combinados. No obstante, no se ha comprobado que la causa del cáncer sea el medicamento.

Así mismo hay un ligero riesgo de desarrollar coágulos en la sangre de venas y arterias, sobre todo durante el primer año o cuando se reinicia el tratamiento después de haberlo dejado por 4 semanas o más.

Finalmente, uno de los efectos adversos más comentados y temidos es el aumento de peso. La mayoría de las mujeres no ha reportado ganancias ni pérdidas de peso, aunque hay un porcentaje mínimo que sí. No hay una respuesta definitiva de por qué en algunas sucede y en otras no, pero podría depender de la composición biológica y de los hábitos que cada quien sigue.

Otros anticonceptivos

Los anticonceptivos orales combinados pueden ser de diferentes tipos. Hay anticonceptivos monofásicos, bifásicos, trifásicos, cuadrifásicos, anticonceptivos de ciclo continuo o extendido.

Cada uno tiene dosis e indicaciones distintas para su consumo, por lo que lo más adecuado es consultar al médico antes de tomar cualquier pastilla anticonceptiva. El especialista indicará cual es la adecuado según las necesidades de cada quien.

Aunque los anticonceptivos orales son los más utilizados en el mundo (alrededor de 55 mujeres los utilizan actualmente), hay muchos otros métodos que podemos utilizar para reducir el riesgo de embarazo.

Los de uso femenino más populares actualmente, y que también contiene hormonas esteroideas, son los implantes subcutáneos, los anillos vaginales y los dispositivos intrauterinos premedicados. A causa de la dosis de progestágenos que contienen, todos ellos comparten el riesgo de tener sangrado menstrual irregular o amenorrea.



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