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Asertividad: ¿cómo mejorar nuestras habilidades de comunicación?

Revisamos qué es la asertividad y cómo se relaciona con la autoestima y la inteligencia emocional.

 

La asertividad es una habilidad que nos permite entablar una comunicación firme y respetuosa, es decir, es una conducta necesaria para establecer relaciones interpersonales efectivas. Por eso es un concepto que ha tomado especial relevancia en la psicología y en otros ámbitos, como el laboral o el de las relaciones de pareja.

No obstante, su definición sigue siendo un ampliamente discutida: existen muchos posibles significados, así como con muchas formas de trabajarla. A continuación te explicamos qué es la asertividad, cómo saber si está siendo una persona asertiva y cuál es su relación con la autoestima y con la inteligencia emocional.

¿Qué es la asertividad? Un poco de historia

La asertividad es un concepto que ha tomado importancia desde la década de los 60, cuando la comunidad científica empezó a poner especial atención al estudio de la conducta y los procesos biológicos, psicológicos y sociales que caracterizan a los seres humanos.

Comprendimos entonces que las personas estamos constantemente en relación con otros, es decir, que nos desenvolvemos en contextos donde necesariamente interactuamos, por ejemplo, el trabajo, los hogares, el transporte público, la calle, etc.

A partir de eso pudimos detectar muchas necesidades; una de ellas era la de mejorar las relaciones interpersonales mediante la comunicación, lo que derivó en el concepto de “asertividad” y años después en el desarrollo de “técnicas de asertividad” que tienen el objetivo de mejorar las habilidades sociales, la comunicación interpersonal e incluso la autoestima.

Hasta el día de hoy la asertividad es un concepto que no tiene una definición universal ni definitiva, sino que sigue siendo motivo de discusiones académicas e incluso coloquiales.

Definición y otros conceptos relacionados

En términos generales la asertividad es una de las características del comportamiento de una persona que puede decidir libremente una acción y expresarla de manera socialmente efectiva (esto es, no agresiva ni dañina, sino respetuosa para con las necesidades propias y las ajenas).

En algunos contextos la asertividad se entiende como un rasgo de personalidad, es decir como una característica intrínseca que tienen algunas personas. De hecho, la Real Academia Española define a la asertividad como la cualidad de alguien que es “asertivo”, y como un adjetivo calificativo que define a alguien que se expresa de manera firme.

No obstante, la asertividad también puede entenderse como una conducta que ocurre en un momento específico y no como una característica de una persona, ya que el cómo se entabla una comunicación y la capacidad para hacer que esa comunicación sea efectiva no solo dependen de la persona con quien uno se quiere comunicar, sino también de una serie de factores que cambian según el contexto y la situación.

Siguiendo lo anterior podemos decir que no se trata de que una persona sea o no asertiva, sino que la asertividad es cómo responde una persona en un momento concreto.

En otras palabras, una persona no necesariamente es asertiva en todas las circunstancias ni con todas las personas: puede comportarse de manera asertiva o de manera no asertiva y esto depende en gran medida de la situación en que nos encontramos.

Relación con la autoestima

Los orígenes etimológicos de la palabra asertividad vienen del latín y significa “afirmar” o “defender”. De ahí que su uso actual se relaciona con la afirmación de la personalidad propia, la confianza en uno mismo, la autoestima y la comunicación eficiente.

Varios autores de la psicología han afirmado que para tener una conducta asertiva es condición necesaria tener un concepto positivo sobre uno mismo que permita comunicar de manera clara pero no agresiva lo que la persona piensa, siente o quiere.

Es decir que lo primero es sentirse libre para manifestarse y expresarse, y a partir de ahí buscar una comunicación abierta, directa y franca que sea respetuosa y que al mismo tiempo nos permita ser conscientes de las limitaciones.

La asertividad se alcanza cuando una persona sabe que no siempre puede ganar ni perder, por lo que está dispuesta a aceptar y a manifestar libremente sus sentimientos evitando tanto la represión como la agresividad.

Inteligencia emocional y empatía

Con frecuencia la definición de asertividad se ha equiparado con otros conceptos como libertad emocional, competencia conductual, efectividad personal o competencia social, habilidad social, entre otros.

Actualmente, su definición está muy relacionada con la de la inteligencia emocional por el especial énfasis que ambos conceptos hacen en el desarrollo de habilidades sociales relacionadas con expresar lo que alguien piensa, siente y quiere, sin dejar de respetar lo que piensa, siente y quiere el interlocutor.

En este sentido la asertividad también se asocia al concepto de empatía, pues hace referencia a la capacidad que tiene una persona para reconocer las emociones ajenas y dejar que ese reconocimiento influya en las decisiones personales.

Es decir, la asertividad tiene que ver con la empatía porque implica darse cuenta de que tomar una decisión no debe llevar al sacrificio de los intereses personales, y al mismo tiempo implica reconocer que cualquier decisión repercutirá en los demás, por lo que es necesario tener en consideración los intereses de otros antes de actuar.

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