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¿Cuándo ir al psicólogo? Las 6 señales de alerta más comunes

La terapia psicológica comporta múltiples beneficios pero los problemas mentales aún son un tabú.

Es habitual que hagamos una visita al médico cuando nos lesionamos un tobillo o cuando un virus acecha nuestro sistema inmunológico. Sin embargo, y de forma paradójica, cuando el malestar es mental rara vez decidimos ir al psicólogo.

En ocasiones esto se debe a la estigmatización de los problemas psicológicos o a la concepción de estos como síntomas de debilidad; en otras la causa es más bien el miedo o incluso el desconocimiento acerca de la existencia de profesionales que realmente pueden ayudarnos a gestionar este tipo de sufrimiento tan extendido y natural.

Ir al psicólogo puede resultar de gran ayuda para obtener herramientas que nos conviertan en personas con mayor bienestar, calidad de vida y capacidad de gestión emocional.

¿Qué puede hacer un psicólogo clínico por mí?

La respuesta a esta pregunta es muy clara: ir a terapia psicológica puede hacer desaparecer el malestar que interfiere en tu vida diaria mediante la adquisición de herramientas que te harán más autónomo en cuanto al control emocional.

Independientemente de si aquello que nos atormenta es un tema pasado sobre el que no conseguimos dejar de pensar o alguna situación actual (e incluso futura o hipotética), la psicología clínica resulta de gran ayuda para todas aquellas personas que están viviendo situaciones de sufrimiento.

Por otra parte, las personas que tienen un buen funcionamiento general también pueden beneficiarse de la terapia psicológica puesto que los conocimientos que se obtienen en esta son aplicables a cualquier área de la vida, no sólo a aquellas que resultan problemáticas.

Las sesiones con el psicólogo son confidenciales; nada de lo que se dice en la consulta saldrá a la luz, por lo que se crea un entorno de confianza en el que poder expresar todos los sentimientos o las situaciones traumáticas que generan el malestar.

Beneficios de la terapia psicológica

Además de contar con un experto en conducta humana como es la figura del psicólogo, ir a terapia psicológica genera la posibilidad de tener un momento y un espacio para ti mismo en el que despojarte de todas las responsabilidades y desahogarte.

Por otra parte la psicoterapia fomenta el autoconocimento ya que se basa en la reflexión y en la introspección, entre otros métodos. Pensar en uno mismo y en las cosas que nos molestan o nos benefician hará que poco a poco vayamos redirigiendo nuestros actos hacia lo positivo.

Todo esto se traduce en una mejora de la salud emocional, del estado de ánimo y de las relaciones con los demás a medida que se van aprendiendo esas herramientas que el psicólogo te proporciona.

En muchos casos puede ser importante conocer las causas y el origen del malestar psicológico. Con el psicólogo podrás indagar y hablar acerca de los temas que más te inquieten, modificando con el tiempo aquellas creencias desadaptativas y/o erróneas que interfieren en tu bienestar.

¿Cuándo ir al psicólogo? 6 señales de alerta

Frecuentemente restamos importancia a los signos que nuestra mente y nuestro cuerpo nos envían para indicar que estamos pasando por una situación estresante o de sufrimiento. Muchas veces intentamos pasar por alto estas señales y así esconder el problema “debajo de la alfombra”.

Pero lo cierto es que el malestar psicológico puede llegar a interferir mucho en la vida diaria y si no tomamos cartas en el asunto no desaparecerá. A continuación describiremos 6 señales de alerta que debemos tener en cuenta para decidir cuándo ir al psicólogo.

1. Sientes tristeza o malestar en casi todo momento

Existen momentos a lo largo de la vida en los que pasamos por situaciones que nos generan sufrimiento. Entre los ejemplos más habituales destacan las rupturas familiares y sentimentales, la muerte de seres queridos o los despidos laborales.

Este malestar de tipo depresivo suele perdurar durante un tiempo relativamente limitado, pero si observamos que se alarga mucho en el tiempo, no tenemos ganas de realizar actividades que antes nos producían placer y la tristeza pasa a gobernar nuestra realidad, es el momento de ir a un psicólogo.

2. No sabes qué rumbo darle a tu vida

A priori parece ser que la mayoría de personas tienen un plan vital, unos objetivos y unas expectativas que guían los pasos a seguir hasta llegar a ellos. Con frecuencia las metas y los valores dan sentido a nuestra vida.

Cuando no tenemos unas metas tan marcadas o realmente no sabemos qué es aquello que queremos conseguir, puede suceder que nos encontremos perdidos dentro de la metódica y estructurada sociedad en la que vivimos.

Esto puede producir un malestar que interfiera con el autoconocimiento, la autoconfianza y la motivación. En estos casos ir al psicólogo puede ser de gran ayuda para fomentar el crecimiento y la autonomía personal, así como para ayudar a determinar las propias metas y valores.

3. Los pensamientos negativos ganan a los positivos

Llevas tiempo notando una negatividad que antes no existía; das vueltas a acontecimientos catastróficos que podrían (o no) suceder; tienes ideas obsesivas acerca de acontecimientos que antes no tenías en cuenta, etcétera.

Si identificas alguna de estas afirmaciones en tu pensamiento diario, quizás sería recomendable ir a un psicólogo para indagar sobre el asunto y aprender las herramientas necesarias para frenar ese bucle de negatividad en el que tu mente se encuentra sumida.

4. Tienes dificultades para dormir

Uno de los indicadores más comunes y que generan más malestar cuando notamos que algo no está funcionando bien en nuestra vida es el insomnio. La prisa, el estrés, la presión social y una gran variedad de trastornos psicológicos se asocian a dificultades para dormir, y por lo tanto para descansar.

El sueño es uno de los procesos más importantes del organismo humano. Mientras dormimos gestionamos las emociones y el sistema nervioso se regenera. En consecuencia la falta de sueño acarrea una larga lista de problemas que podemos evitar acudiendo al psicólogo a tiempo.

5. La ira se ha adueñado de tu persona

Has notado que tu umbral de paciencia es mucho más bajo, tienes las emociones a flor de piel y los sentimientos de ira y rabia no dejan que disfrutes con todo aquello que antes te proporcionaba placer.

Puede ser que la frustración debida a una mala decisión o a alguna injusticia que hemos vivido nos genere este tipo de sentimientos. En estos casos la figura del psicólogo puede ayudarte a aceptar estas situaciones, gestionar las emociones negativas y así empezar a entender de dónde proviene la ira con el objetivo final de deshacerte de ella.

6. Sientes un estrés constante

El ritmo de vida marcado por la sociedad occidental en la actualidad es extremadamente exigente. Trabajar, intentar tener éxito profesional, formar una familia, hacer deporte,  mantener una alimentación equilibrada… Todo ello supone un verdadero maratón para quienes intentamos llevar una vida plena. Este ajetreo diario puede provocar un estrés crónico que interfiera en nuestra vida.  

El estrés tiene repercusiones tanto a nivel psicológico como orgánico, alterando la producción de cortisol y radicales libres que afectan de manera directa a nuestra fisiología y por lo tanto también a nuestro comportamiento. En estos casos, darnos el tiempo necesario para ir al psicólogo resulta realmente útil.

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