Distimia: qué es, definición, síntomas y tratamiento

¿Qué es la distimia? Revisamos los síntomas y el tratamiento del trastorno depresivo persistente.

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La distimia es un tipo de trastorno del estado de ánimo asociado a la depresión que, a pesar de ser muy frecuente en todo el mundo, es mucho menos conocido que ésta. Se trata de una variante crónica y menos severa que es recogida en el manual diagnóstico DSM-5 bajo la nomenclatura “trastorno depresivo persistente”.

En este artículo vamos a analizar qué es el trastorno depresivo persistente, cuáles son sus síntomas y qué tratamiento se aplica en estos casos. También describiremos brevemente las diferencias principales entre la distimia y la depresión mayor.

¿Qué es la distimia? Definición

La distimia o trastorno depresivo persistente se categoriza como un trastorno del estado de ánimo, como la depresión mayor y el trastorno bipolar (caracterizado por períodos de depresión y otros de manía, es decir, un ánimo patológicamente elevado) y otras versiones más leves, incluyendo la ciclotimia.

De forma muy sintética, se puede decir que la distimia es un tipo de depresión crónico y más leve: sus síntomas son similares pero su intensidad tiende a ser menor y por lo general se mantienen durante más tiempo. No obstante, también existen depresiones mayores con carácter crónico; en el DSM-5 son englobadas dentro del trastorno depresivo persistente.

Además se utiliza el término “depresión doble” cuando la distimia y la depresión se dan conjuntamente -esto es, cuando se producen episodios de trastorno depresivo mayor en el contexto de un trastorno depresivo persistente más leve.

Una de las peculiaridades de la distimia en relación a la depresión mayor es el hecho de que tiende a ser infradiagnosticada. El hecho de que los síntomas depresivos se mantengan durante largo tiempo hace que, en muchos casos, se atribuyan a la personalidad del individuo y no a la presencia de problemas emocionales.


Síntomas del trastorno depresivo persistente

El síntoma principal de la distimia es el estado de ánimo depresivo, que se mantiene durante un periodo largo de tiempo; de hecho, para realizar el diagnóstico es necesario que los síntomas se mantengan durante al menos dos años. La relación entre la distimia y los síntomas de ansiedad relacionados con el estrés psicosocial también es muy relevante.

Según los manuales DSM y CIE-10, entre los principales síntomas asociados encontramos la baja autoestima, los sentimientos de desesperanza, las dificultades para concentrarse y para tomar decisiones, la falta de energía, la sensación de fatiga, el aumento o la disminución de las horas del sueño y/o del apetito. La falta de interés y de placer por las actividades cotidianas, e incluso la evitación de estas, también son muy habituales.

Aunque en el DSM-IV la distimia era considerada un trastorno diferenciado de la depresión crónica, durante la elaboración del DSM-5 se decidió que ambas serían englobadas en la nomenclatura “trastorno depresivo persistente” porque se concluyó que no existían suficientes diferencias entre ambas como para justificar la existencia de estos dos diagnósticos de forma separada (Grohol, 2013).

Por otro lado, la distimia se asocia a muchos otros trastornos psicológicos además de a la depresión mayor: la ansiedad generalizada, el trastorno de pánico (caracterizado por la presencia de crisis de angustia), la adicción a sustancias como el alcohol o los trastornos de la personalidad.


Tratamiento de este tipo de depresión

Es muy habitual que las personas con distimia no busquen ayuda psicológica o médica por sus síntomas de tipo depresivo sino más bien por dificultades personales concretas o por problemas de estrés en general. Como hemos dicho previamente, con frecuencia se confunde el trastorno depresivo persistente con un conjunto de rasgos de personalidad.

El tratamiento psicológico es la mejor forma de combatir la distimia. La evidencia científica apoya la aplicación de la terapia cognitivo-conductual, que en el caso del trastorno depresivo persistente se focaliza en el entrenamiento en habilidades sociales, de afrontamiento del estrés y de solución de problemas o bien en la modificación de creencias desadaptativas, como las que se relacionan con la baja autoestima.

En cuanto a la terapia farmacológica para el tratamiento de la distimia, los medicamentos más utilizados son los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), que son considerados igual de eficaces que los antidepresivos tricíclicos pero provocan menos efectos secundarios. La terapia combinada es aún más eficaz que la psicológica o la farmacológica por separado.

En cualquier caso, en la mayoría de casos es preferible llevar a cabo un tratamiento psicológico. Dado que la distimia, como la depresión, se relaciona con la falta de actividad y con la presencia de pensamientos problemáticos, los psicofármacos son incapaces de modificar las alteraciones profundas que las causan -al menos en la mayoría de casos.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorder, Fifth Edition. Washington, DC: American Psychiatric Publishing.

  • Grohol, J. M. (2013). DSM-5 changes: depression & depressive disorders. Psych Central. Recuperado el 27 de mayo de 2018 de https://pro.psychcentral.com/dsm-5-changes-depression-depressive-disorders/



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