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DSM-5: ¿qué es y en qué se diferencia del DSM-IV?

El DSM-5 es la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

 

El DSM-5 es la edición más reciente del manual diagnóstico para los trastornos mentales más utilizado y aceptado a nivel mundial. Su objetivo principal es crear un lenguaje común para los profesionales de la salud clínica mental y facilitar un diagnóstico efectivo y claro.

En esta quinta edición se han modificado y añadido algunos aspectos para incluir todas las nuevas investigaciones y conocimientos sobre los trastornos psicológicos.

A continuación hablaremos sobre qué es exactamente el DSM, por qué en esta publicación se han suprimido los números romanos (DSM-5 y no DSM-V). También describiremos algunos de los principales cambios respecto al DSM-IV y el porqué de estos.

DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales)

El DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la APA (Asociación Americana de Psiquiatría).

Se trata del principal sistema de clasificación para los trastornos mentales, así como del más aceptado en los ámbitos de la investigación, la docencia y el diagnóstico clínico.  

A modo general podemos decir que contiene descripciones, síntomas y criterios para el diagnóstico de dichas patologías y por ello debe ser utilizado con cautela y experiencia por profesionales de salud mental, siempre acompañándolo con un buen juicio clínico, conocimientos actualizados y criterios éticos adecuados.

El DSM ha sido periódicamente revisado desde su primera publicación en 1952. Actualmente el manual se encuentra en su quinta edición, el DSM-5, que se elaboró en mayo de 2013. La APA reclutó a más de 160 de los mejores investigadores y clínicos de todo el mundo para crear el DSM-5.

¿Para qué sirve?

Gracias al DSM los profesionales de la salud mental (psiquiatras, psicólogos clínicos, médicos e investigadores) pueden tener un lenguaje común psicopatológico para asegurar un diagnóstico preciso y fiable de los trastornos psicológicos y una elección posterior del tratamiento más indicado para ellos.

De la misma manera, a partir del diagnóstico de los trastornos psiquiátricos a través del DSM es posible encontrar criterios comunes para que las personas que padecen este tipo de patologías puedan recibir las ayudas necesarias.

A pesar de su utilidad, ha sido en muchas ocasiones criticado y discutido. Para algunos clínicos, es una guía demasiado categórica y utilizada a la ligera por los profesionales. Ello puede comportar la patologización de muchos pacientes y la carga de etiquetas en muchas ocasiones difíciles de llevar.

¿Cuánto ha costado el DSM-5?

Aproximadamente, la APA gastó entre 20 y 25 millones de dólares en su proceso. Los fondos empleados en su creación provinieron de las reservas de la APA, que no recibió ningún tipo de fondo comercial o gubernamental.

¿Por qué DSM-5 y no DSM-V?

La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) ha utilizado números romanos desde la primera publicación de DSM (DSM-I) en 1952.

Este cambio es dado por la intención de la APA de hacer actualizaciones del manual asociadas a los avances de la investigación hasta que se requiera una nueva edición.

Ya que la investigación en patologías mentales está evolucionando de forma diferente para cada trastorno, las pautas de diagnóstico no se limitarán a una única fecha de publicación sino a los avances científicos.

Finalmente, las actualizaciones se identificarán con decimales (DSM-5.1, DSM-5.2, etc.) hasta que se requiera una nueva edición. En este sentido, será más sencillo entender DSM-5.2 que DSM-V.2 o DSM-V.II.

Principales cambios con respecto al DSM-IV

Muchos de los cambios en el DSM-5 se realizaron para caracterizar mejor los síntomas y los comportamientos de grupos de personas que actualmente buscan ayuda clínica pero cuyos síntomas no están bien definidos en el DSM-IV -lo que significa que es menos probable que tengan acceso al tratamiento. A continuación enumeraremos los cambios más importantes.

1. Desaparición de los ejes diagnósticos (I, II, III, IV, V)

En el DSM-IV se incluían 5 ejes diferentes que hacían referencia a áreas distintas de información. Estos eran: trastornos clínicos (eje I), trastornos de la personalidad y retraso mental (eje II), enfermedades médicas (eje III), problemas psicosociales y ambientales (eje IV) y evaluación de la actividad global (eje V).

Este cambio se atribuye a la incompatibilidad del DSM con los sistemas de diagnóstico en el resto de la medicina. Además también se buscó situar los trastornos de la personalidad y la discapacidad intelectual al mismo nivel que el resto trastornos mentales.

2. Cambios en terminología con mismos significados

Dentro de los cambios terminológicos destacan el cambio de “retraso mental” a “discapacidad intelectual”, del trastorno de identidad de género a “disforia de género”, de la hipocondría a “trastorno por síntomas somáticos” y de las parafilias (comportamientos sexuales inusuales no necesariamente patológicos) a “trastornos parafílicos”.

3. Incorporación de nuevos trastornos

El DSM-5 incorporó nuevos diagnósticos como el trastorno por atracón (personas que comen en exceso más de 12 veces en tres meses), el trastorno de excoriación (rascado compulsivo de la piel), el trastorno de acaparamiento (en el DSM-IV se consideraba un síntoma del trastorno obsesivo compulsivo, y consiste en la dificultad persistente de desprenderse de objetos independientemente de su valor) el trastorno disfórico premenstrual y el trastorno neurocognitivo leve.

4. Trastornos del Espectro Autista (TEA)

En efecto, el autismo y el síndrome de Asperger (trastornos del neurodesarrollo) están juntos dentro de una misma categoría diagnóstica: el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Ésta incluye además el trastorno desintegrativo infantil y el trastorno generalizado del desarrollo.

5. Creación de entidades diagnósticas independientes

Los trastornos de ansiedad, disociativos, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el trastorno por estrés postraumático (TEPT), antes unidos, se separan para poder legitimar su carácter distintivo.

6. El duelo no excluye el diagnóstico de depresión

En la categoría de los trastornos depresivos, el duelo no excluye el diagnóstico de depresión, como sí se hacía en el DSM-IV.

Este cambio se ha realizado con el objetivo de evitar patologizar experiencias cotidianas del ciclo vital humano.

7. Cambios en el trastorno por consumo de sustancias

En el DSM-5 se incorpora esta nueva categoría para agrupar los trastornos por abuso de sustancias (drogadicción, alcoholismo…) y la dependencia de sustancias.

También se ha creado otra nueva entidad para recoger a las adicciones conductuales como el juego patológico (recogido en la categoría residual “trastornos del control de impulsos no clasificados” en el DSM-IV).

8. Modificaciones en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)

Esta patología se ha modificado levemente para incluir la posibilidad de su diagnóstico en la etapa adulta.

Asimismo, también se considera que los síntomas deben aparecer antes de los 12 años para su diagnóstico en niños (en el DSM-IV debían presentarse antes de los 7 años).

¿Por qué se han realizado estos cambios?

Muchos de las modificaciones del DSM-5 se han hecho para poder caracterizar la sintomatología y comportamientos de las personas que actualmente buscan ayuda clínica pero cuyos síntomas no estaban bien definidos en el DSM-IV.

Esto significaba que tenían menos probabilidad de acceder a un tratamiento adecuado para su patología.

Con estos cambios se ha definido con mayor precisión la clínica de algunos trastornos, lo que hace que mejore su diagnóstico y por ende su atención clínica y su comprensión.

Referencias bibliográficas:

  • Asociación Americana de Psiquiatría (APA) (2013). Manual de diagnóstico estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), quinta edición. Madrid: Panamericana.

  • American Psychiatric Association (2018). DSM. Disponible en https://www.psychiatry.org/psychiatrists/practice/dsm [Consultado 28 mayo 2018].

  • Fernando Muñoz, Luis, & Jaramillo, Luis Eduardo. (2015). DSM-5: ¿Cambios significativos? Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 35(125): 111-121.

  • Rodríguez Testal, J., & Senín Calderón, C., & Perona Garcelán, S. (2014). Del DSM-IV-TR al DSM-5: análisis de algunos cambios. International Journal of Clinical and Health Psychology, 14(3): 221-231.

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