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Prosopagnosia: ¿qué es? Síntomas de los 3 tipos principales

La prosopagnosia se debe a lesiones en el cerebro y tiene 2 tipos básicos: aperceptiva y asociativa.

 

La prosopagnosia es un trastorno neurológico que imposibilita el reconocimiento facial a las personas que lo sufren. Este reconocimiento es vital para la conformación de la identidad social ya que nos permite distinguir entre las diferentes emociones y posibilita el establecimiento de lazos afectivos estrechos con nuestro círculo social desde la infancia.

A continuación vamos a explicar qué es la prosopagnosia, cuáles son sus síntomas, qué tipos conocemos, qué consecuencias psicológicas puede comportar, cómo se realiza su diagnóstico y qué se sabe sobre el tratamiento de esta patología.

Prosopagnosia: ¿qué es? Definición

La prosopagnosia, ceguera facial o agnosia facial es un trastorno neurológico en el que la persona es incapaz de reconocer los rostros de otras personas, según el National Institute of Neurological Disorders and Stroke (2007).

Aunque los déficits en el reconocimiento facial ocurren en una variedad de enfermedades neurológicas (como la de Alzheimer o el trastorno del espectro autista), el término hace referencia al reconocimiento de caras deteriorado en ausencia de otros síntomas neurológicos.

Las personas que sufren prosopagnosia a menudo se sienten incómodas en situaciones sociales, aunque muchas aprenden a reconocer a las personas que usan otras señales visuales, como peinados, gafas o cicatrices características.

Causas y factores de riesgo

La prosopagnosia se divide en adquirida y congénita en función de su etiología (es decir, de sus causas). Por lo general la prosopagnosia adquirida es causada por accidentes cerebrovasculares, traumatismos y otras lesiones del encéfalo o como consecuencia de cirugías cerebrales.

La ceguera facial congénita en, cambio, es debida a factores genéticos y del desarrollo. En este caso es muy difícil detectarla ya que el sujeto nunca ha experimentado un nivel normal de reconocimiento de rostros y además ha desarrollado estrategias de compensación para solventar sus déficits.

Síntomas y signos clave

La prosopagnosia se da invariablemente cuando existe una lesión bilateral de algunos sectores del córtex de asociación temporo-occipital y afecta al reconocimiento de la identidad facial de caras previamente conocidas, incluyendo la cara de uno mismo en el espejo o en una fotografía.

Entre los síntomas generales que experimentan las personas con prosopagnosia se incluyen los siguientes:

  • Incapacidad de experimentar sensación de familiaridad ante rostros conocidos

  • Dificultad para reconocer rostros de familiares y conocidos

  • Incapacidad para reconocer y discriminar entre rostros familiares

  • Incapacidad de discriminación entre rostros desconocidos

  • Dificultad o incapacidad de discriminación entre rostros y otros estímulos

  • Dificultad o incapacidad para reconocer el rostro propio en el espejo o en fotografías

  • Dificultad o incapacidad de percibir y reconocer los rasgos faciales

  • Dificultad para el reconocimiento de otros elementos asociados a los rasgos faciales como la edad, el sexo o la raza

  • Dificultad o incapacidad de percibir y reconocer las expresiones faciales

Tipos de prosopagnosia

Hay tres tipos conocidos de prosopagnosia: asociativa, aperceptiva y amnésica. Las más conocidas son las de tipo asociativo y aperceptivo. A continuación se explican sus principales características.

1. Asociativa

Algunos pacientes presenta una dificultad para reconocer caras familiares, es decir, presentan un déficit en la asociación de la familiaridad a un estímulo facial conocido.

La prosopagnosia asociativa está causada por lesiones bilateral del córtex asociativo occipital y temporal inferior. En estos casos el lóbulo parietal, en cambio, está intacto.

2. Aperceptiva

Consiste en una dificultad para reconocer que una cara es una cara. Estas personas suelen tener lesiones en el córtex visual derecho en las regiones occipital y parietal.

3. Amnésica

En otros casos los pacientes pueden conservar la capacidad de reconocer si una cara pertenece a alguien conocido; sin embargo, presentan dificultades para determinar de quién se trata.

También está causada por lesiones bilaterales, pero en este caso de las áreas temporales anteriores y del sistema hipocámpico y sus alrededores. El córtex occipito-temporal no se encuentra dañado en la prosopagnosia amnésica.

Tests y pruebas de diagnóstico

Existen diferentes pruebas para diagnosticar la prosopagnosia, incluyendo las pruebas de familiaridad  o reconocimiento de rostros, las de percepción facial y las de exclusión.

Respecto a las pruebas de familiaridad, miden la capacidad de los sujetos para reconocer una cara que han visto previamente -es decir, miden la familiaridad de las caras. La prueba más utilizada es la Cambridge Face Memory Test (CFMT), que sirve para evaluar la familiaridad facial más novedosa y que presenta unas altas fiabilidad interna y capacidad discriminativa.

En relación a las pruebas de percepción facial, sirven para medir la capacidad de percibir las diferencias entre las caras. No establecen el diagnóstico de prosopagnosia pero pueden demostrar si la prosopagnosia es aperceptiva (problema de codificación de la estructura facial) o si es asociativa (dicha codificación está intacta y es un problema de reconocimiento).

Finalmente, el hecho de llegar a la conclusión con estas pruebas de que el paciente tiene un deterioro en el reconocimiento facial no es suficiente para el diagnóstico de la prosopagnosia. Por ello debemos pasar las pruebas de exclusión para demostrar que no se debe a problemas más generales de visión y/o de memoria.

Tratamiento y manejo del problema

La prosopagnosia carece de tratamiento efectivo en sí misma, a menos que exista una causa orgánica como un tumor o un hematoma cuya eliminación permita que los síntomas desaparezcan.

Por ello se debe entrenar a los pacientes a desarrollar estrategias de compensación para que puedan conocer los rostros de las personas cercanas mediante otros detalles.

El pelo, la voz, las marcas faciales, los objetos personales, el modo de vestir o las posturas corporales son algunos de los estímulos que se emplean más a menudo con el objetivo de compensar los déficits en el reconocimiento facial característicos de la prosopagnosia.

Referencias bibliográficas:

  • Canché-Arenas, A., Ogando-Elizondo, E., & Violante-Villanueva, A. (2013). Prosopagnosia como manifestación de enfermedad vascular cerebral: Reporte de caso y revisión de la literatura. Rev Mex Neuroci, 14(2): 94-97.

  • Centre for Face Processing Disorders (2016). Prosopagnosia Research at Bournemouth University. Disponible en www.prosopagnosiaresearch.org [Consultado 05 junio 2018].

  • García-García, R., & Cacho-Gutiérrez, L. (2004). Prosopagnosia: ¿Entidad única o múltiple? Revista Neurología, 38(7): 682-686.

  • National Institute of Neurological Disorders and Stroke (2007). Prosopagnosia. Disponible en www.ninds.nih.gov [Consultado 05 junio 2018].

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