Psicología Gestalt: teoría, terapia gestáltica y leyes de la Gestalt

La psicología gestáltica estudia la capacidad de percepción en base a cómo se organizan las formas y estructuras.
Las teorías de la psicología Gestalt explican cómo las personas percibimos lo que nos rodea en base a 6 leyes distintas. 

 

La Gestalt es tanto a una teoría que explica la percepción (mediante distintas leyes), como a un enfoque utilizado en la psicoterapia. El primero es conocido como “psicología de la Gestalt”, cuyo fundador fue Max Wertheimer, mientras que el segundo se conoce como “psicoterapia Gestalt”, fundada por Fritz Perls.

En el siguiente artículo veremos en qué consiste tanto la teoría de la Gestalt como 6 de sus principios o leyes sobre la percepción: proximidad, cierre, continuidad, semejanza, pregnancia y relación figura-fondo. Así mismo explicamos cómo es la terapia que lleva el mismo nombre.  

Psicología de la Gestalt: los principios de la percepción

La palabra “Gestalt” es de origen alemán y significa “forma”; de ahí que, con el mismo nombre, se denomina a la escuela de la psicología alemana dedicada al estudio de la percepción.

A su vez, la palabra percepción significa conocimiento o sensación interior que ocurre al recibir cierta información a través de nuestros sentidos. Se trata de las formas o estructuras mentales por medio de las cuales conocemos la realidad externa.

Precisamente, la psicología de la Gestalt se encarga de estudiar cómo se organizan estas formas o estructuras mentales, dando lugar a nuestra percepción. La psicología de la Gestalt es una escuela que fue creada a inicios del siglo XX por los psicólogos alemanes Max Wertheimer, Wolfgang Köhler y Kurt Kofka.

Entre otras cosas, lo que estos autores propusieron es que la percepción es el primer paso realizado por nuestra mente cuando experimentamos algo; cuestión contraria a lo que defendía la psicofisiología del momento (que lo primero es la experiencia sensorial y después la actividad mental).

Para estos autores, sin la percepción no podrían llevarse a cabo otras tareas psicológicas como el aprendizaje, el pensamiento o la memoria.Y para explicar cómo nuestra mente configura la información que recibimos, dichos psicólogos propusieron una serie de principios conocidos como las leyes de la Gestalt.

Principales leyes de la Gestalt

La psicología de la Gestalt propone que, contrario a lo que podría pensarse, la percepción ocurre a modo de registro parcial sobre los fenómenos de nuestro alrededor. Dicho de otro modo, cuando percibimos no somos capaces de registrar todo de manera idéntica a como está ocurriendo; más bien, extraemos y seleccionamos la información que para nosotros es relevante.

Lo que esto quiere decir es que la percepción no es una actividad pasiva: organizamos los eventos del mundo externo a través de juicios y categorías que, a su vez, nos ayudan a otorgarle cualidades útiles para representarlos.

Esto explica por qué en ocasiones percibimos cosas de manera distorsionada o con información añadida, en un intento por obtener una representación mental de un objeto que observamos (como ocurre con las “ilusiones ópticas”) ¿Qué leyes o principios propone la Gestalt para explicar todo esto?

1. Ley de proximidad

La ley de la proximidad dice que agrupamos la información del mundo externo según la distribución espacial de los objetos que observamos. Es decir, tendemos a crearnos una imagen mental de éstos según la distancia que guardan: percibimos como unidad los objetos que se presentan próximos entre sí.  

Por ejemplo, si observamos seis hileras de puntos distribuidas en tres columnas (de dos hileras) separadas entre sí, las definiremos igual que si estuviéramos viendo todos los puntos juntos.

Según la ley de la proximidad agrupamos la información externa según la distribución espacial de los objetos.

2. Ley de cierre (de tendencia al cierre)

La ley de tendencia al cierre, o simplemente “ley de cierre”, se relaciona estrechamente con la ley de la pregnancia. A grandes rasgos dice que privilegiamos mentalmente la información que nos ayuda a crear contornos o límites de las figuras. Esto a diferencia de estímulos que no nos generan una imagen o posibilidad mental de un cierre.

Por ejemplo, si observamos unas líneas que en conjunto conforman un triángulo, pero este posible triángulo le falta un vértice, nosotros de todos modos vamos a percibir esa figura como triangular.

3. Ley de continuidad

La ley de la continuidad se relaciona tanto con la ley del cierre como con la ley de la pregnancia y la de proximidad. Explica que tendemos a percibir como continuos los detalles que se nos se presentan juntos, aunque en realidad están separados o aunque se encuentren interrumpidos.

Por ejemplo, tendemos a completar o continuar patrones mentalmente, aunque estos se muestren de manera incompleta, sólo porque se nos presentan de manera continua (se repiten con tanta frecuencia que nos la sensación de interrupción).

4. Ley de semejanza

La ley de semejanza es también conocida como “ley de igualdad”. Propone que nuestra percepción clasifica la información según qué tanto se parecen entre sí los estímulos que observamos.

Es así ya que tendemos a buscar la homogeneidad, con lo cual, si se nos presenta una información que se repite con frecuencia vamos a tender a captar esa, antes que otra que se nos presente de manera difusa.

Por ejemplo, se nos presenta una imagen que contiene dos bloques de figuras. En el primer bloque hay cinco filas con esta serie: “x o x o x o”, una debajo de la otra. El segundo bloque contiene una fila con seis “o” y enseguida una fila de seis “x”, hasta juntar también cinco filas.

A pesar de que la descripción podría ser está que acabamos de dar, en realidad, cuando se le pide a las personas que agrupen los objetos, éstas explican el primer bloque como “columnas” (por agrupación de semejanza de las x con las x) y el segundo bloque como “filas” por la misma razón.

Imagen explicativa de la ley Gestalt de la semejanza (Hothersall, 1997). 

5. Ley de la pregnancia

La ley de la pregnancia se define como la tendencia a organizar los fenómenos externos dentro de categorías simples. Por ejemplo, al observar una pompa de jabón, realizaremos una representación mental sobre su forma circular, su textura, su tamaño, etcétera.

Realizaremos esto con tal facilidad que perdurará en nuestra memoria y nos será posible catalogar formas similares bajo la misma categoría posteriormente. Esto último da lugar a otra ley de la gestalt, conocida como ley de la experiencia (vamos a privilegiar en el futuro las imágenes que nos parezcan familiares).

La ley de la pregnancia hace referencia a la “buena gestalt” es decir, la “buena forma”: aquella que persiste en el observador, y en su mayoría son las que generan la posibilidad mental de hacer un cierre (con lo cual, las circunferencias son las privilegiadas). Dicho de otro modo, tendemos a elegir las formas redondas  simples.

6. La relación figura-fondo

Las leyes de la gestalt antes descritas fueron también resumidas en un mismo principio: la ley de la relación figura-fondo. Las leyes anteriores describen la forma en que la percepción construye nociones de objeto, sin resaltar los elementos externos que permiten discriminar una forma de otra.

Por su parte, la ley de la relación figura-fondo sostiene que la percepción también ocurre a partir de las variaciones en la estimulación provocadas por elementos de exterior. Es decir, los datos no pueden ser organizados perceptualmente por sí mismos; el sujeto requiere cierto nivel de contraste para poder obtener información de estos datos.

Así, el “fondo” hace referencia al elemento homogenizador, mientras que la “figura” es el elemento que permite establecer contraste o ruptura con esa imagen homogénea ofrecida por el fondo.

Además, figura y fondo pueden cambiar de función entre sí. Un ejemplo de esto son las imágenes que nos trasmiten una información, pero al darles la vuelta nos reflejan algo distinto.

Imagen que ilustra cómo funciona la ley Gestalt de la relación figura-fondo (Matlin & Folley, 1996). 

De la psicología a la terapia: la psicoterapia Gestalt

A mediados de siglo XX, las leyes y la teoría de la gestalt se llevaron a la práctica psicoterapéutica gracias a los trabajos de Fritz Perls (1893-1970); médico y psicoanalista de origen alemán radicado en Estados Unidos.  

Tal como la psicología de la Gestalt se opuso a la afirmación de que aquello que ocurría en los esquemas mentales era sólo resultado de los estímulos externos, esta psicoterapia se opuso a la idea de que los procesos psicológicos se generarán únicamente por influencias externas al individuo.

Así, la Gestalt defendió que los principios psicológicos ocurren por la actividad psíquica interna, de manera similar a cómo las leyes de la gestalt explicaron que la percepción ocurre por una serie de mecanismos interiores.

Pero, mientras que Max Wertheimer y otros autores de la psicología de la Gestalt se enfocaron únicamente en las percepciones cognitivas, Fritz Perls y los seguidores de la terapia gestalt pusieron énfasis en que la teoría de la forma (la teoría de la “gestalt”) también se cumplía en el plano de lo emocional y motivacional.

Considerando que la psicología de la Gestalt ya había demostrado que el ser humano no percibe las cosas como entidades aisladas, sino que las organiza por la relación entre ellas, la terapia gestalt sostiene que según cómo una persona ha realizado dicha organización, se podrán desencadenar síntomas, malestares y bloqueados para el desarrollo personal.

Es decir, más allá de que el propio elemento externo los cause, es la persona la responsable de organizarlas o reorganizarse mental  y emocionalmente. En el mismo sentido, para este enfoque de terapia es fundamental centrarse en el “aquí y el ahora”.

De esta manera se pretende trabajar con la persona como un organismo unificado en donde lo mental y lo emocional se retroalimentan entre sí. Así mismo, la persona aprende a ser consciente sobre lo que siente y lo que hace en el momento presente.

¿Es una terapia humanista?

La psicoterapia Gestalt es considerada una terapia de filosofía humanista, dentro de las corrientes psicoterapéuticas de la segunda mitad del siglo XX.

Es así ya que persigue no solo la disminución de signos o síntomas de origen psicopatológico, sino que se propone alcanzar un desarrollo personal y de ser posible la autorrealización.

Además, evita hablar de “paciente” o “enfermo”, sustituyendo estos términos por la palabra “cliente”, enfatizando que existe una relación comercial en donde la persona que acude a la terapia demanda un servicio que el terapeuta tiene la posibilidad de proveer.

Por otro lado, algunas personas consideran que más bien se trata de una terapia de tipo existencial, o bien de una combinación entre el enfoque existencial y el humanista, ya que parte de una concepción de la autorrealización centrada en el sentido de vida y las relaciones individuales con el mundo.

Referencias bibliográficas:

  • Burga, R. (1981). Terapia Gestáltica. Revista Latinoamericana de Psicología, 13(1): 85-96.

  • Martin, A. (2006). Manual práctico de psicoterapia gestalt. Desclée De Brouwer.

  • Oviedo, G. (2004). La definición del concepto de percepción en psicoterapia con base en la Teoría Gestalt. Revista de Estudios Sociales, 18: 89-96.

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