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Síndrome de Asperger: 6 síntomas y características para identificarlo

Explicamos las características del síndrome de Asperger, un tipo de autismo de alto funcionamiento.

 

 

El síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo que sufren 4 de cada 1.000 personas, aproximadamente. Dentro de la sociedad actual son considerados individuos extraños ya que tienen conductas y modos de relacionarse poco efectivos y atípicos.

A continuación vamos a comentar qué es el síndrome de Asperger, cuáles son sus síntomas principales, qué les caracteriza en comparación con el resto de personas que se encuentran dentro del espectro autista y 6 características que permiten identificar a personas con posible síndrome de Asperger.

¿Qué es el síndrome de Asperger?

El síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo que actualmente se encuentra incluido dentro de la categoría “Trastornos del Espectro Autista”, aunque esto no fue así hasta hace poco años, cuando actualizaron el Manual Diagnóstico DSM-V; hasta ese momento el síndrome era considerado de forma oficial un trastorno independiente.

Consiste en la aparición de problemas de desarrollo en áreas diferenciadas desde el primer año de vida. Mientras que la adquisición del lenguaje es prácticamente normativa, la forma de interactuar y comunicarse con los demás es atípica.

De este modo, la comunicación resulta muy literal y estereotipada, por lo que quienes tienen este síndrome pueden dar la impresión de ser personas antipáticas y faltas de empatía.

Además existe un déficit en el desarrollo de la comunicación no verbal, lo que hace que la interacción social sea dificultosa ya que el niño o la niña con síndrome de Asperger, además de no lograr interpretar la totalidad del mensaje, no sabe cómo dar un feedback que resulte acertado.

Signos de alarma: conducta estereotipada e intereses restringidos

También se observan peculiaridades y anomalías en el comportamiento ya que actúan de manera repetitiva y en ocasiones estereotipada, siendo bastantes obsesivos en cuanto al cumplimiento de rutinas muy pautadas. Los gustos de los pequeños con síndrome de Asperger suelen ser muy restringidos en relación a ciertos temas (como podrían ser los trenes o los dinosaurios, por ejemplo).

No obstante, no presentan dificultades ni retraso en el desarrollo intelectual; de hecho, es relativamente común encontrar individuos que padecen síndrome de Asperger y tienen altas capacidades intelectuales.

Pese a esto, lo más habitual es que destaquen en los temas que captan su interés; esto se debe a los rasgos obsesivos, que hacen que estas personas quieran aprenderlo todo sobre un tema en concreto y que se conviertan en verdaderas expertas.

Síntomas característicos del síndrome de Asperger

Desde el primer año de vida ya se observan características distintivas entre los niños con Asperger y los niños sin problemas del desarrollo, tales como el aislamiento o la preferencia por jugar solos.

Sin embargo, no es hasta los 3 años cuando se empiezan a vislumbrar las dificultades en el lenguaje y la interacción y retraso en el desarrollo psicomotor fino, siendo habituales los movimientos torpes y las estereotipias.

La etiología aún se desconoce, pero diferentes estudios han mostrado que podría ser un trastorno hereditario, especialmente entre el sexo masculino (4 veces más probabilidades que en el sexo femenino). La prevalencia es de 36 casos por cada 10.000 personas aproximadamente.

Pese a que las dificultades principales de las personas diagnosticadas de síndrome de Asperger son de corte interaccional, el grado en que los diferentes síntomas del síndrome se presentan pueden variar de forma abismal de un caso a otro.

Mientras que en un grupo de personas con Asperger el problema principal puede ser el tipo de lenguaje que utilizan y la forma en que se comunican, en otro puede ser la necesidad de una rutina claramente pautada. Ambos rasgos son características definitorias de los trastornos del espectro autista.

¿Cómo diferenciar el síndrome de Asperger de otros TEA?

Como se ha comentado anteriormente, el síndrome de Asperger se encuentra ubicado dentro de la categoría “Trastornos del Espectro Autista” en el DSM-5. Por este motivo, una de las principales dificultades para diagnosticar síndrome de Asperger es diferenciar los síntomas del resto de trastornos que conforman el espectro autista.

Una de las características principales es que los niños con síndrome de  Asperger tienen una inteligencia normal y un lenguaje en cierto modo adecuado (pese a resultar en ocasiones demasiado formal), además de la focalización casi obsesiva en partes de objetos o gustos muy concretos y limitados.

Mientras que en aquellos que sufren autismo en ocasiones el lenguaje no llega ni a desarrollarse y por lo tanto la capacidad intelectual se ve limitada, las personas con Asperger tienen un desarrollo evolutivo bastante acorde a su edad, pese a que las dificultades relacionales inciden de manera negativa.

6 características para identificar el síndrome de Asperger

Si existen sospechas de que tu hijo, tu hija o cualquier otro pequeño de tu entorno puede padecer síndrome de Asperger, presta atención a las siguientes características pues son bastante esclarecedoras de que existe algún problema interaccional o del desarrollo.

1. Dificultades en la interacción social

Los niños y niñas que padecen síndrome de Asperger tienen como punto en común las grandes dificultades para establecer una interacción social exitosa. La falta de comprensión de las convenciones sociales implícitas que rigen el funcionamiento de la sociedad, así como el déficit en la interpretación de las emociones del resto de personas, hacen que sus relaciones sociales suelan fracasar a pesar de los esfuerzos.

Las personas con síndrome de Asperger tienen serias dificultades para identificar y manejar tanto sus emociones como las de los demás y no entienden las ironías ni los dobles sentidos, lo que puede provocar situaciones conflictivas causadas por malentendidos que generen ansiedad e inseguridad en las personas con Asperger, además de favorecer el rechazo social.

2. Conductas no verbales atípicas e inapropiadas

En las personas con síndrome de Asperger, las conductas no verbales no son las normativas o incluso pueden llegar a ser malinterpretadas por el resto. El contacto visual con los demás es muy pobre, la mirada es rígida y en ocasiones incómoda. La expresión facial suele ser algo neutra debido a que no saben mostrar las emociones de la manera adecuada.

Además, las posturas corporales que adoptan en ocasiones son peculiares debido a las dificultades psicomotrices características del síndrome -la “torpeza” que suele atribuirse a las personas con Asperger. Además, y como se comentará a continuación, estas posturas extrañas o los movimientos estereotipados tienen como función disminuir la ansiedad.

3. Preferencia por la soledad en lugar de compartir

La falta de éxito en las relaciones sociales conduce a que, aunque la persona con Asperger no esté tan encerrada en su mundo como las que sufren autismo, decida en cierto modo aislarse y centrarse en sus excéntricos intereses en lugar de compartir el juego (y posteriormente otros tipos de interacción social) con los demás.

La comprensión de las reglas implícitas tanto en el juego como la relación con los demás es inexistente, por lo que es imprescindible explicarlo todo de manera literal y concreta.

Además, la baja tolerancia al cambio hace que las conductas impredecibles de los demás puedan causar gran ansiedad e incomprensión entre las personas con síndrome de Asperger, por lo que definitivamente se encuentren más a gusto descartando la interacción con los demás y manteniéndose en soledad.

4. Patrones de comportamiento repetitivos

Los movimientos repetitivos y rítmicos que aparentemente se realizan sin ningún objetivo concreto son llamados “movimientos estereotipados”. Decimos “aparentemente” porque, en el caso de las personas con síndrome de Asperger, estos movimientos repetitivos les ayudan a gestionar la carga emocional.

De este modo, mediante los movimientos estereotipados estas personas reducen la ansiedad que les producen los cambios repentinos en su rutina o los fracasos en los intentos de interacción social. Los niños y adultos con Asperger se sienten más seguros y protegidos durante la realización de las estereotipias.

5. Gustos muy concretos y en ocasiones extraños

Es muy común que las personas con síndrome de Asperger sean auténticos especialistas en temas muy concretos, ya que focalizan su atención y su interés en dos o tres temas específicos. De esta manera, sus gustos resultan ser muy limitados, pero a la vez investigan y profundizan en la materia de un modo que puede resultar obsesivo.

Esto puede tener relación con la incapacidad de los Asperger de regular sus propias emociones, por lo que buscan temas en los que se sientan cómodos y les aporten seguridad y deciden no abarcar más intereses en parte por miedo a lo desconocido o a lo novedoso.

6. Necesidad de seguir una rutina específica (baja tolerancia al cambio)

Las personas con síndrome de Asperger no toleran bien el cambio y les producen mucha ansiedad las alteraciones en su entorno. Es por ello que necesitan una rutina perfectamente pautada en la que se sientan a gusto y puedan planear e imaginar con antelación las posibles consecuencias de ese nuevo acontecimiento.

Es conveniente comunicar los cambios en la rutina con el tiempo suficiente para que la persona con Asperger pueda regular, gestionar y asumir esas modificaciones de manera efectiva sin que le produzca ningún tipo de problema emocional (generalmente ansiedad). Las obsesiones y las compulsiones para evitar o prevenir algún tipo de daño o situación catastrófica que aún no se ha producido también son habituales.

Comentarios
Alicia staib
Los niños con asperger pueden padecer DISLEXIA?