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¿Qué es el suicidio, qué lo causa y cómo se puede prevenir?

Aunque es más habitual en personas mayores con trastornos, el suicidio puede darse a cualquier edad.

El suicidio es la principal causa de muerte no natural entre los adultos españoles. Cerca de un millón de personas muere cada año por decisión propia en todo el mundo, hecho que nos hace pensar que quizás el sistema sanitario orientado a la salud mental no es lo suficientemente efectivo debido a la baja frecuencia de contratación de psicólogos en la sanidad pública.

En este artículo comentaremos qué es el sucidio, qué personalidades son más propensas a quitarse la vida, cuáles son los motivos más habituales para cometerlo y cuántas personas mueren al año por este motivo. También hablaremos de la prevención del suicidio y de las formas efectivas más efectivas de evitarlo.

¿Qué es el suicidio? ¿Y las conductas suicidas?

La conducta suicida es un tipo de comportamiento en el que se llevan a cabo acciones autolesivas y autodestructivas. Este concepto engloba las autolesiones no suicidas, los intentos fallidos de suicidio y los suicidios consumados. Las tentativas de suicidio (intentos fallidos) son el triple de frecuentes que los suicidios consumados.

El suicidio es la decisión deliberada de acabar con la propia vida, culminando así los posibles intentos fallidos previos, aunque en muchas ocasiones las personas se quitan la vida sin conductas suicidas anteriores.

Los modos de suicidarse son muy variopintos y cada persona elige la forma que le parece más adecuada para su objetivo final. No obstante, en España es habitual suicidarse ahorcándose, saltando al vacío o mediante el envenenamiento por pastillas. El primer método es más común entre hombres, mientras que el segundo y el tercero lo son entre mujeres.

¿Cuánta gente se quita la vida?

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se suicidan alrededor de 800.000 personas en todo el mundo. Se trata de un dato alarmante no sólo por las consecuencias nefastas que tiene para la persona que se suicida (acaba con su vida) sino por las implicaciones que este hecho tiene entre los familiares, los amigos y el entorno del fallecido.

El suicidio puede producirse a cualquier edad: se considera raro entre los niños pero a medida que se acerca la adolescencia el riesgo se incrementa. Se considera que el suicidio es la tercera causa de muerte adolescente, mientras que la primera son los accidentes y la segunda los homicidios.

Pese a esto, las conductas suicidas son mucho más elevadas que los suicidios per se. Se calcula que por cada 20 intentos de suicidio se produce uno real, aproximadamente.

En adultos el suicidio es más habitual en personas de edad avanzada. De hecho, en España un 40% de los suicidios se producen en adultos mayores; así, según el Instituto Nacional de Estadística, el rango de edad en el que la tasa de suicidio es más elevada (independientemente del sexo) es de los 70 a los 74 años. Esta tendencia crece de manera directamente proporcional desde la adolescencia hasta la edad adulta.

¿Quién decide suicidarse y por qué?

Lo más habitual en las personas que deciden quitarse la vida es que hayan cometido otros intentos u otros tipos de conducta suicida antes de decidir acabar con su vida de manera definitiva.

Cualquier persona puede dar el paso de suicidarse, independientemente de su edad, pero es cierto que en niños es muy poco común y que la tendencia se va intensificando con el paso de los años.

Las personas que tienen a su disposición armas de fuego, algo muy habitual en países como los Estados Unidos, están sujetos a la posibilidad de suicidarse de manera menos dolorosa y más rápida, por lo que cometen más suicidios. Quizás en estos casos los intentos de suicidio no consumados, entendidos como gritos de ayuda, son menos comunes debido a la letalidad de las armas de fuego.

Los motivos por los que las personas deciden acabar con su vida pueden ser infinitos y muy personales dada la subjetividad de cada individuo y la capacidad y el apoyo social que esta tiene para gestionar los problemas que se le presentan en el día a día. En ocasiones aparecen dificultades que quedan ancladas en el presente y persiguen a la persona, llegando esta al punto de no ver salida ni solución a su situación.

Es entonces cuando las ideas de acabar con todo, con las dificultades de la vida, con las desgracias y con el sufrimiento aparecen y es cuando la persona se plantea la opción del suicidio.

Habitualmente los individuos que deciden suicidarse, o lo intentan, tienen de base un estado emocional depresivo o ansioso o bien un trastorno mental previo.

El estilo de personalidad influye en esta elección

Descartando la posibilidad de que en esa persona exista algún tipo de trastorno mental que predisponga a las conductas autolesivas o al suicidio, existen casos en los que el estilo de afrontamiento y la personalidad del individuo son factores clave a la hora de encontrar soluciones a los problemas.

Las personas que se sienten víctimas, que consideran que la mayoría de hechos de su vida escapan a su control (locus de control externo), que sienten indefensión aprendida y que de base son depresivas tienen una mayor probabilidad de consumar el suicidio.

Por otra parte, se ha observado que los factores genéticos también parecen influir en la probabilidad de llevar a cabo conductas suicidas.

Trastornos mentales asociados al suicidio

Los trastornos mentales son uno de los factores que predisponen a la conducta suicida, y lo mismo sucede con los problemas emocionales derivados de situaciones traumáticas o que producen mucho sufrimiento o ansiedad.

Antes del suicidio consumado son habituales las autolesiones y los intentos de suicidio, además del aislamiento y la apatía.

Existen estudios que demuestran que hasta el 90% de las personas que se suicidan tienen un trastorno mental o una enfermedad incurable. Más adelante nos referiremos de forma detallada a la relación entre el suicidio y las alteraciones orgánicas severas.

Entre las personas que se suicidan o cometen actos suicidas se vislumbra la existencia de trastornos mentales tales como la depresión mayor, la esquizofrenia, algún tipo de adicción a sustancias tóxicas o el trastorno límite de la personalidad.

Relación con las enfermedades orgánicas incurables

Ya se ha hecho referencia a que padecer algún tipo de patología orgánica incurable es un factor que predispone a cometer suicidio. En estos casos es menos probable que exista de base algún tipo de trastorno mental, sino que la persona decide acabar con su propia vida de manera premeditada y razonada, valorando los pros y los contras.

Las personas con enfermedades como el cáncer terminal, el síndrome de Tourette o la esclerosis múltiple, todas ellas crónicas y con mal pronóstico, son vulnerables a decidir acabar con su vida a causa de los inconvenientes y el sufrimiento que presentan en su día a día.

Pensamientos negativos como que son una carga para su familia o que su presencia produce más sufrimiento que alegría en su entorno son comunes en estos casos.

De forma más particular, las personas mayores que padecen algún tipo de enfermedad degenerativa o que les imposibilita el movimiento deciden acabar con sus vidas en ocasiones bajo la premisa de que ya han vivido lo suficiente y no quieren ser un estorbo para sus allegados, o no cuentan con un apoyo social adecuado.

La prevención del suicidio es posible

En ocasiones existe la creencia de que es imposible evitar que una persona lleve a cabo los planes suicidas que le rondan por la cabeza, y que después de uno o varios intentos de suicidio al final acabará con su vida.

Pero la realidad es otra: de hecho, sólo el 10% de las personas que tratan de quitarse la vida acaban consumando el suicidio, mientras que el resto de intentos son fallidos.

Las conductas suicidas o los intentos de suicidio son entendidos entre los profesionales de la salud mental como gritos de ayuda en busca de apoyo de la familia y el resto del entorno social: estas personas piden que alguien les rescate de su horrible situación, y se sienten incapaces de pedir ayuda de algún otro modo.

Es por ello relevante identificar las ideas de suicidio y tratarlas con normalidad para poder llegar a la base de aquello que tanto atormenta a la persona. Habitualmente no existe una única variable que lleve a alguien a suicidarse, sino que son múltiples factores los que hacen que al final ese individuo, enajenado por lo oscuro de sus problemas, no vea una opción mejor que acabar con su vida.

¿Cómo prevenir el suicidio?

Como se ha comentado en el apartado anterior, la prevención del suicidio es posible y factores como el apoyo social y familiar o el establecimiento de una red de contactos son esenciales para ello.

No olvidemos que los humanos somos seres sociales y que el sentimiento de soledad es una de las principales causas que llevan a las personas al suicidio.

La atención psicológica puede resultar de gran ayuda

Acudir a terapia psicológica, tanto individual o mediante grupos de apoyo, para tratar alguno de los problemas que llevan a pensamiento suicidas, tales como la drogadicción, el alcoholismo o el abuso en la infancia, puede ser realmente significativo para que la persona decida luchar por su vida y encuentre una salida.

La importancia del apoyo social y la red de contactos

De igual modo, sentirse arropado por el calor de la familia o de los amigos es muy importante. En ocasiones, debido al acelerado ritmo de vida impuesto por la sociedad actual, pasamos por alto las muestras de cariño y apoyo hacia los demás.

No invertimos tiempo en las relaciones, cosa que puede acarrear graves consecuencias para quienes atraviesan un difícil momento y necesitan el apoyo de los demás.

Por lo tanto detectar las necesidades y la posible ideación suicida de nuestros allegados, ofrecer soluciones orientadas a la mejora de la situación de esa persona y mostrar que estamos junto a ella en este difícil proceso es imprescindible para la prevención del suicidio.

Además, en España existe el Teléfono de la Esperanza (717 00 37 17), un número gratuito en el que un grupo de profesionales atienden a personas en momentos de crisis.

Comentarios
Alma Laura cruz ponce
Pues yo soy una persona suicida que se corta tengo 14 años y mi vida es una mierda, pido ayuda aquí pero por favor pido que no digan nada si acudo aquí es que quiero salir de esta puta depresión pero sin que mi familia sepa ellos ni siquiera saben que vos me corto entonces ayuda
miguel angel
la vida es hermosa, no importa las circunstancias estamos aquí por algo y déjame decirte que con la muerte no se solucionara nada....