Tarta de queso (cheesecake): recetas con y sin horno

Aprende a preparar esta receta de tarta de queso cremosa con y sin horno y con cuajada o gelatina.
La receta de tarta de queso o cheesecake es un plato de fácil preparación y delicioso.

 

El cheesecake o tarta de queso es uno de los postres preferidos para muchas personas. Se encuentra presente en la mayoría de cartas de postres de muchos restaurantes y, aunque se trata del mismo pastel, lo cierto es que no encontramos dos iguales.

Existen dos maneras distintas de prepararlos, al horno o sin horno, y la elección de una receta u otra va en función de gustos, ya que las dos se caracterizan por su sencillez y por lo fáciles y rápidas que son de elaborar.

En este artículo os enseñaremos los dos tipos de recetas de pastel de queso y el paso a paso que debéis seguir para que os quede un cheesecake para enmarcar.

Receta de tarta de queso sin horno

La receta de tarta de queso fría o sin horno es muy sencilla y deliciosa y, de hecho, cuando alguien intenta adentrarse en el apasionante mundo de la repostería, siempre se le aconseja que empiece preparando un pastel de queso, ya que es muy fácil y siempre queda estupenda a la primera.

Normalmente se sirve cubierta de mermelada de frambuesa o fresa y presenta una textura cremosa y un sabor muy suave.

Con las cantidades de esta receta podremos elaborar un pastel de unas 8 o 10 porciones con un molde de 20 cm de diámetro. Si utilizamos un molde de 26 cm, pueden salir aproximadamente unas 10 o 12 raciones.

Ingredientes

Para preparar la base de la tarta de queso sin horno necesitamos los siguientes ingredientes: 2 paquetes de galletas tipo María (según el grosor que le queramos dar a la base de la tarda), 100 g de mantequilla (tiene que estar a temperatura ambiente), 1 paquete de cacahuetes con miel (o cualquier otro tipo de fruto seco).

Para preparar el relleno necesitamos: 400 g de nata líquida para montar 35% materia grasa, 100 g de azúcar, 2 sobres de cuajada (o en su defecto gelatina), 500 g de queso de untar (tipo queso Philadelphia) y mermelada (puede ser casera o bote de confitura de fresas o de frambuesas).

La tarta de queso sin horno o fría se puede servir sola o con cobertura de mermelada.

Receta paso a paso

Para hacer la receta de cheesecake vamos a empezar primero por la base, después seguiremos con el relleno y por último acabaremos con la cobertura de mermelada.

Primer de todo debemos trocear las galletas en porciones pequeñas para así poderlas triturar en robot de cocina con la trituradora eléctrica hasta que queden polvo. Una vez trituradas las mezclamos junto con la mantequilla y los cacahuetes de miel, que previamente hemos troceado también. Debemos formar una masa consistente que nos sirva de base para el pastel de queso frío sin horno.

Para facilitar la extracción del pastel del molde, es el momento de colocar un papel de hornear en la base de este del mismo tamaño. Para ello lo podemos recortar con unas tijeras. Una vez esté listo el molde, colocamos en la base la masa que hemos hecho de galletas y mantequilla, distribuyéndola de manera uniforme y homogénea, ayudándonos si queremos de una espátula de silicona o con las palmas de las manos. También podemos utilizar una base más pequeña para que quede perfectamente al mismo nivel.

La dejamos enfriar en la nevera durante unos 15 o 20 minutos. De esta manera conseguimos que sea suficientemente resistente, estable y firme para que pueda soportar el peso del pastel de queso.

A continuación seguiremos la elaboración preparando el relleno del cheesecake. Para ello calentaremos la nata en un cazo a fuego lento e incorporaremos el azúcar sin dejar de remover. Lo mezclamos todo y añadimos las cuajadas, que anteriormente hemos diluido en un poco de leche.

Si no disponemos de cuajadas, podemos hacer servir gelatinas neutras o grenetinas (unas 8 hojas de gelatina o 15 g si es en polvo) para que así nuestra tarta consiga cuajarse sin problema. Para ello primero es necesario hidratarlas con agua y escurrirlas bien. Se aconseja leer las instrucciones de cada fabricante.

Removemos todos los ingredientes hasta que estén todos completamente diluidos y cuando la mezcla empiece a hervir, debemos retirarla del fuego inmediatamente para que no se pegue y para que no deje un sabor a quemado que estropearía el cheesecake.

Después, añadimos la mezcla obtenida en el molde que teníamos preparado con la base de galleta y la dejamos enfriar durante aproximadamente 6 horas en la nevera. Transcurrido este tiempo, comprobamos que la tarta haya cuajado del todo y decoramos la superficie con la cobertura que más nos guste, por ejemplo mermelada de fresas.

Una vez hayamos añadido la cobertura por encima, procedemos a desmoldar la tarta de queso y ya la tendremos lista para servir.

Receta de pastel de queso con horno

En esta receta elaboraremos un pastel de queso cremoso y suave, que se prepara de manera rápida y fácil y que gusta a todos. La podemos servir sola, sin cobertura, o acompañada de algún tipo de confitura o mermelada o incluso de miel. En esta receta utilizaremos horno para preparar el cheesecake.

Ingredientes

Para prepararlo necesitamos: 350 g de queso crema (el que más os guste), 2 huevos grandes, 175 g de nata 35% materia grasa, 100 g de azúcar y 40 g de harina de trigo.

También podemos elaborar tarta de queso usando el horno para que quede cremosa y suave.

Receta paso a paso

Primero de todo debemos elegir el molde que más nos guste, pero aconsejamos que sea de 20 cm de diámetro o de 26 cm. Lo engrasamos con un poco de mantequilla y le ponemos papel de hornear o vegetal. De esta manera podremos desmoldar la tarta sin ningún problema.

Seguidamente, precalentamos el horno a 200ºC y seleccionamos el programa de calor arriba y abajo.

Cogemos un bol y añadimos el queso crema, la nata, los dos huevos, el azúcar y, por último, la harina. Es importante que el queso crema se encuentre a temperatura ambiente para que podamos trabajarlo bien y sin problema. Tenemos que tener en cuenta que si lo añadimos directamente de la nevera, estará demasiado duro para poder mezclarlo e integrarlo con el resto de ingredientes de la tarta.

Después mezclamos todos los ingredientes. Para ello podemos hacerlo con unas varillas o ayudarnos de una batidora de mano. Con esta última nos aseguramos que no queden grumos y que se eliminen por completo. Sin embargo debemos tener cuidado, pues no es muy conveniente batir demasiado la mezcla.

Una vez ya la tengamos lista, la vertemos dentro del molde que teníamos forrado y lo introducimos en el horno que previamente hemos precalentado. Dejamos hornear durante unos 45 minutos aproximadamente a 200ºC. Se aconseja colocar el molde con el pastel en la bandeja del medio y programar calor arriba y abajo con aire.

Para comprobar que está listo y en su punto, debemos pincharlo con un palillo. Si sale limpio, significa que ya estará al punto, de lo contrario lo dejaremos un poco más dentro del horno. Una vez horneado, sacamos el molde del horno y lo dejamos templar sobre una rejilla, pero sin desmoldar.

Cuando el molde y el pastel estén templados, podemos proceder a desmoldar y lo dejamos en la rejilla hasta que se enfríe. Después lo guardamos en la nevera hasta el momento de consumirla.

Este tipo de tarta de queso suele estar más buena al día siguiente, cuando ha pasado unas horas en la nevera. Podemos servirlo cubierto de mermelada de fresa o frambuesa, o de lo que vosotros prefiráis. También está rico sin acompañamiento.

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