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Tarta de queso japonesa: receta original de este pastel

Conocemos la auténtica receta de la conocida y esponjosa tarta de queso japonesa.
La tarta de queso japonesa se caracteriza por ser esponjosa y de sabor suave.

 

Esponjosa y suave como una nube de algodón, así la describen todos aquellos que han probado la tarta de queso japonesa. Y la receta no tiene secreto, está elaborada con los mismos ingredientes de siempre y su preparación es igual de fácil que el pastel de queso que todos conocemos.

A continuación os presentamos la receta original de la tarta de queso japonesa que trae a todo el mundo de cabeza. Com veréis, se trata de una elaboración sencilla y rápida, por lo que no tendréis excusas para que sea vuestro nuevo bizcocho favorito.  

Receta original de la tarta de queso japonesa

Este bizcocho de queso japonés es una tarta muy ligera tanto de textura como de sabor y muy esponjosa. Su receta es muy sencilla y los 4 ingredientes básicos son queso, huevos, azúcar y harina. Se asemeja más a un soufflé que a un pastel de queso tradicional, ya que la versión original japonesa es menos dulce y contundente y mucho más esponjosa. Tanto es así que es popularmente conocida como cotton cheesecake (tarta de queso de algodón).

Este pastel japonés no lleva cobertura ni acompañamiento, tan solo unas cuantas pasas al fondo. Sin embargo, si queréis podéis acompañarla de alguna mermelada de frambuesa o coulis de frutos rojos.

Recomendaciones iniciales

Su elaboración es muy simple, tan solo tenemos que preparar una masa, la cual tiene dos secretos: tenemos que realizar el batido de todos los ingredientes sobre una fuente de calor y las claras son montadas a un nivel específico. Aparte de estas dos condiciones, la receta no tienen más dificultad que seguir los pasos.

Es importante tener un molde de 20 cm de diámetro y unos 8 cm de alto, para que nos quede igual que la original. Se recomienda que no sea desmoldable, para que no le entre agua durante la cocción al baño maría. Si no disponemos de uno estanco, podemos usar uno desmoldable y lo envolvemos en papel de aluminio para así evitar fugas. No obstante, es muy probable que aún así nos entre algo de agua y se nos quede apelmazado el fondo de la tarta de queso.

Para cocer la tarta de queso japonesa en el horno, tendremos que realizar dos tiempos con temperaturas diferentes. Si vemos que en la primera tanda se está dorando demasiado la parte de arriba, podemos ponerle una hoja de papel de aluminio y esto evitará que se queme por encima.

Cuando la saquemos del horno, veremos que el pastel se bambolea bastante. Tenemos que aprovechar en este momento para desmoldarla y hacerle fotos si queremos, ya que después se tiene que dejar reposar en la nevera unas horas, ya que es cuando sabe mejor, y queda más arrugada.

En la receta que os contamos a continuación, emplearemos crémor tártaro, un ácido que se suele usar para estabilizar las claras montadas al punto de nieve. Lo podemos comprar en tiendas especializadas en artículos y productos de repostería. Si no disponemos de él, podemos sustituirlo por el triple de zumo de limón.

La harina empleada tiene que ser de repostería, con un 8% de proteína o gluten, y no harina bizcochona, ya que viene con gasificante. También es importante no utilizar azúcar glas comprado, ya que siempre incorpora almidón y para no modificar las proporciones de la receta, es mejor utilizar azúcar blanco molido.

La tarta de queso japonesa es un postre muy conocido en el país nipón.

Ingredientes

Los ingredientes necesarios para una tarta de queso japonesa con un molde de 20 cm de diámetro y 8 cm de alto necesitamos: 250 g de queso crema, 6 huevos separados en yemas y claras, 140 g de azúcar molido o en polvo, 60 g de mantequilla, 100 ml de leche, 60 g de harina para repostería, 20 g de almidón de maíz (Maizena), ralladura de 1 limón, 1/4 de cucharadita (1 g) de crémor tártaro o 1 cucharadita de zumo de limón, una pizca de sal y pasas sultanas (opcional)

Cómo hacerla paso a paso

Primero de todo precalentamos el horno a 200ºC y le programamos calor arriba y abajo, sin ventilador. Cogemos el molde y lo engrasamos bien por dentro con la mantequilla. Después lo enharinamos y añadimos papel de horno en el fondo. Lo podemos cortar con unas tijeras para que quede perfectamente a la misma medida que el molde.

En una olla o cazo grande, calentamos agua al punto de hervor. Seguidamente, apagamos el fuego y colocamos encima de la cazuela un bol donde mezclaremos la masa.

Añadimos el queso crema y la mantequilla en el bol y dejamos que se ablanden ligeramente. Una vez conseguido, batimos hasta conseguir una crema homogénea. Añadimos la mitad de la cantidad de azúcar (70 g), las yemas y la leche. Después de añadir cada ingrediente, debemos batir antes de incorporar el siguiente. Agregamos la ralladura de limón y la sal. Retiramos el bol de la olla con agua caliente.

Tamizamos la harina junto con el almidón de maíz. Reservar. Montamos las claras en otro recipiente hasta que esponjen. En este momento, añadimos el crémor tártaro o, en su defecto, el zumo de limón. Batimos otra vez y añadimos la otra mitad de azúcar. Montamos hasta conseguir puntos blancos (los vemos cuando levantamos las varillas y se forman picos de merengue).

Añadimos la harina y el almidón tamizados a la masa de queso y mezclamos bien. Agregamos las claras montadas a la masa y mezclamos hasta conseguir una mezcla homogénea.

Para conseguir la esponjosidad que distingue a la tarta de queso japonesa se han de seguir los pasos al pie de la letra. 

 

Seguidamente, ponemos las pasas en el fondo del molde y vertemos encima la mezcla, dejando un espacia de 1,5 cm para que la tarta crezca.

En una fuente, de mínimo 3 cm más grande que el molde, colocamos un trapo en el centro. Agregamos el molde encima y vertemos agua caliente en la fuente hasta cubrir un tercio de la altura del molde.

Ponemos la fuente con el molde a la altura más baja del horno y cocemos al baño maría durante 18 minutos a 200 ºC. Pasado este tiempo, bajamos la temperatura a 160ºC durante 15 minutos más.

Apagamos el horno y lo dejamos cerrado con el bizcocho dentro durante 30 minutos más. Después abrimos la puerta y lo dejamos enfriar lentamente. Lo desmoldamos dándole la vuelta sobre un plato cubierto con papel vegetal.

 

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