Viviendo La Salud

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: hola@psicologiaymente.net

Bacterias: qué son, los 9 tipos y qué enfermedades causan

Las bacterias pueden ser muy beneficiosas para nuestro organismo pero también causar enfermedades.

 

El reino de las bacterias es uno de los más antiguos de todos los organismos que habitan la Tierra. Pero, ¿qué son las bacterias? ¿Qué tipos hay? ¿A qué enfermedades se asocian? ¿De qué modo se relacionan con el resto de seres vivos? A continuación responderemos a estas preguntas.

¿Qué son las bacterias? ¿Qué enfermedades causan?

Las bacterias son microorganismos procariotas, es decir, sin núcleo celular y por tanto con el ADN libre en el citoplasma, además de generalmente unicelulares. Frente a los organismos procariotas encontramos los eucariotas (animales, plantas u hongos), que tienen un núcleo celular en el cual están contenidos el ADN y el resto del material hereditario.

Se trata de uno de los tipos de ser vivo más antiguo de todos los que están presentes en nuestro planeta, y de hecho pueden encontrarse en la mayor parte de sus hábitats -incluyendo el agua, la superficie del suelo y las profundidades de la Tierra, las fuentes termales ácidas y los residuos radiactivos.

Las bacterias no suelen medir más que unos pocos micrómetros (esto es, la milésima parte de un milímetro). Millones de estos seres habitan en un solo gramo de tierra o en una gota de agua, y también establecen relaciones simbióticas y parasitarias con las plantas y con los animales. Esto incluye, por supuesto, a los seres humanos.

Además de ser fundamentales para el ciclo de la materia a causa de su rol en la descomposición de los organismos muertos y en consecuencia en el reciclaje de nutrientes, hay bacterias beneficiosas en el intestino, en la piel y en otras partes del organismo humano. En condiciones saludables el sistema inmune suele ser capaz de prevenir los posibles efectos perjudiciales de las bacterias en nuestro cuerpo, pero esto no siempre es así.

Existe un gran número de enfermedades infecciosas causadas por bacterias, como la lepra, la tuberculosis, el cólera,  el tétanos, el ántrax, la peste bubónica, la tos ferina y algunos tipos de meningitis o de neumonía. Aunque los antibióticos son eficaces para tratar este tipo de enfermedades, el uso masivo de estos fármacos hace que surjan cepas bacterianas más resistentes al tratamiento.

Los 9 tipos de bacterias (y sus características)

A continuación describiremos las características de los 9 principales tipos de bacterias, dividiéndolos previamente en función de su morfología, de la composición de su pared celular y de la forma en que respiran.

En cualquier caso existen otros criterios que se emplean de forma habitual para clasificar los tipos de bacterias, como sus estructuras extracelulares, su capacidad de movimiento su metabolismo o el modo en que obtienen carbono.

En función de su forma

Si dividimos las bacterias según su morfología podemos distinguir 5 tipos: los cocos, los bacilos, los vibrios, los espirilos y las espiroquetas, que son caracterizados respectivamente como circulares, alargados, curvados, helicoidales rígidos y helicoidales flexibles.

No obstante, estos microorganismos pueden tener formas muy diversas e irregulares y no siempre es posible identificarlos con uno de los cinco tipos básicos.

1. Cocos (esférica)

Los cocos son bacterias con una forma aproximadamente circular. Según el número de cocos que se agrupen en una misma unidad podemos diferenciar entre los diplococos (compuestos por dos cocos), los tetracocos (cuatro), los estreptococos (que forman cadenas largas) y los estafilococos (agrupados en conjuntos irregulares).

2. Bacilos (cilíndrica)

Los bacilos son bacterias con forma alargada, como de bastón; de hecho, su nombre proviene de la palabra “baculus”, que significa “bastón” en latín.

3. Vibrios (curvada)

Cuando las bacterias tienen una forma curva nos referimos a ellos con el término “vibrio”. Con frecuencia son comparados con comas porque tienden a ser alargadas y tener una cierta similitud con bastones, como los bacilos.

4. Espirilos (helicoidal rígida)

Los espirilos tienen forma de hélice o de tirabuzón. A diferencia de las espiroquetas, los espirilos son alargados y con un contorno regular.

5. Espiroquetas (helicodal flexible)

Como los espirilos, las espiroquetas tienen forma de hélice o de tirabuzón; sin embargo, en este caso tienen un aspecto menos lineal, asemejándose su estructura a los dientes de una sierra.

Según la composición de su pared celular

Las células están envueltas por una pared o membrana celular. En el caso de las bacterias, las reacciones de esta estructura a la tinción de Gram (una técnica que se usa para visualizar dichos organismos en el microscopio) permiten distinguir entre las bacterias Gram-positivas y las Gram-negativas.

6. Bacterias Gram-positivas

Las bacterias Gram-positivas tienen muchas capas de peptidoglicano (azúcares y proteínas entrelazados) y ácidos teicoicos (que dan rigidez a la pared celular). Este tipo de bacterias se tiñen de color azul oscuro o violáceo cuando son sometidas a la tinción de Gram.

7. Bacterias Gram-negativas

A diferencia del tipo anterior, las bacterias Gram-negativas no adquieren una tonalidad azulada ante la tinción sino que presentan un color rosado pálido. Esto se debe a que su pared celular es más fina, al tener menos capas de peptidoglicano y una membrana lipídica que recubre la pared celular.

Por el tipo de respiración

Otro criterio para dividir los tipos de bacterias es si necesitan oxígeno para poder llevar a cabo intercambios de electrones entre moléculas. En este sentido hay que distinguir las bacterias aerobias y las anaerobias.

8. Aerobias

Las bacterias aerobias obtienen electrones a través del oxígeno. Así, el intercambio de electrones entre moléculas, fundamental para la obtención de energía, depende del oxígeno que estas bacterias usan para recibir electrones.

9. Anaerobias

A diferencia de las aerobias, las bacterias anaerobias usan compuestos químicos distintos del oxígeno como aceptores de electrones -en concreto nitratos, sulfatos o dióxido de carbono, entre otros.

Referencias bibliográficas:

  • Forbes, S. L. (2008). Decomposition chemistry in a burial environment. En Tibbett, M. & Carter, D. O. (Eds.), Soil analysis in forensic taphonomy. CRC Press.

  • Fredrickson, J. K., Zachara, J. M., Balkwill, D. L., Kennedy, D., Li, S. M., Kostandarithes, H. M., Daly, M. K., Romine, M. F. & Brockman, F. J. (2004). Geomicrobiology of high-level nuclear waste-contaminated vadose sediments at the Hanford site, Washington state. Applied and Environmental Microbiology, 70(7): 4230-4231.

  • Rappé, M. S. & Giovannoni, S. J. (2003). The uncultured microbial majority. Annual Review of Microbiology, 57: 369-394.

  • Sears, C. L. (2005). A dynamic partnership: celebrating our gut flora. Anaerobe, 11(5): 247-251.

Comentarios