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¿Cómo curar y cuidar un tatuaje?

Los cuidados y curas de los tatuajes son muy importante para evitar infecciones o complicaciones no deseadas.
Tras hacerse un tatuaje es muy importante saber cómo curar y cuidar la zona de la piel tatuada. 

 

Los cuidados de un tatuaje son muy importantes incluso cuando se realizan tatuajes pequeños. Existen diferentes tipos de pomadas específicas para cicatrizar, hidratar o incluso curar un tattoo -en este último caso infectado- como el bephantol o la mupirocina isdin.

En este artículo revisaremos todo lo necesario sobre cómo cuidar y curar un tatuaje en diferentes pasos, qué riesgos comporta un tatuaje infectado y qué tipo de cremas o pomadas se utilizan en cada fase del proceso.

La importancia de los cuidados de un tatuaje

Los tattoos son procedimientos en ocasiones muy dolorosos de forma inicial. No obstante, si se curan de una forma adecuada no tienen por qué comportar ningún tipo de peligro para la salud de la persona.

Los riesgos que pueden asociarse son totalmente controlables si se siguen las indicaciones acordadas por el profesional que los realiza. En relación a ello, es importante primero dejarse aconsejar y acudir a un buen profesional donde se utilicen las medidas higiénicas y médicas correctas.

El equipo que se utiliza debe estar esterilizado y la persona que realiza el tatuaje debe ser experta y procurar un ambiente estéril. Asimismo, es importante limpiar la piel antes de tatuarse y aplicar un antiséptico para minimizar al máximo el riesgo de infección.

Éste suele ser el problema asociado más común y su gravedad puede variar en función de distintos factores. A continuación, te mostramos algunos síntomas que pueden hacerte saber que tu tatuaje está infectado:

  • Mal olor

  • Presencia de pus

  • Dolor intenso

  • Fiebre

  • Hinchazón prolongada

  • Enrojecimiento prolongado

Ante estos signos es importante acudir al estudio del tatuador o directamente al médico para poder empezar a tratar cuanto antes posible la zona afectada y evitar consecuencias indeseadas.

Riesgos de un tatuaje infectado

Tal y como se ha comentado antes uno de los problemas más comunes de hacerse un tatuaje es la infección. Algunos de los signos de una infección causada por este procedimiento son realmente evidentes, como la inflamación de la región de la piel tatuada o la supuración de pus de la herida.

Asimismo, existen otros síntomas asociados no visibles en un primer momento y que pueden indicar la presencia de hepatitis C, la infección más común transmitida por la sangre.

En los peores casos y en malas condiciones de higiene, los tatuajes pueden conducir a la transmisión de enfermedades infecciosas muy graves como es el caso de la hepatitis B, C e incluso el VIH cuando no se siguen los procedimientos adecuados de seguridad.

De la misma manera también se pueden desarrollar diversos tipos de respuestas alérgicas a los tattoos en relación a los compuestos de los pigmentos utilizados tales como los óxidos de hierro, el mercurio, el cromo, el cadmio, el cobalto u otros tintes orgánicos sintéticos.

El tratamiento de una infección local generada por un tatuaje suele incluir la aplicación de compresas tibias y pomadas antibióticas en la zona afectada -en el caso de que sea local- así como un tratamiento antibiótico oral.

Es muy importante curar correctamente un tatuaje tanto si este es de tamaño pequeño como grande. 

¿Cómo curar un tatuaje?

Para poder curar bien un tatoo es importante seguir bien las indicaciones del profesional tatuador. Es importante remarcar que es una herida abierta y el hecho de no curarlo puede comportar muchos problemas asociados tales como la infección. No obstante, a continuación te mostramos los pasos necesarios para curar bien un tatuaje y de esta manera evitar problemas asociados o que en un futuro quede descolorido.

1. Consejos previos

Para asegurar la buena cicatrización el método y el tiempo de la cura dependerá sobre todo del tipo de tatuaje, el tamaño y si es a color o no. Normalmente en aproximadamente 2 semanas la cicatrización ya estará casi completa si se han seguido todos lo cuidados adecuados.

La aplicación de las cremas cicatrizantes deben realizarse entre 2 y 3 veces diarias, aproximadamente cada 7 u 8 horas, especialmente en la primera semana.

2. Lavar la zona correctamente

Justo después de haberte hecho el tatuaje se deben esperar entre 2 y 5 horas -tiempo que se indicará por el tatuador- para hacer la primera cura. Esta consistirá básicamente en lavar primero bien las manos. Seguidamente limpiar el tatuaje correctamente con agua fría y jabón neutro sin olores, perfumes ni aditivos. El método debe consistir en frotar de forma muy suave la zona solo con las manos.

3. Secar bien la piel

Posteriormente a este paso, es importante secarlo bien con una toalla de tacto bastante suave -a poder ser de algodón- y que esté limpia. A la hora de secarlo se deben ir haciendo toques delicados para que la toalla vaya absorbiendo el líquido. Nunca se debe frotar la zona porque esto podría lastimar la piel.

4. Aplicar la crema cicatrizante

Finalmente, una vez secado todo el tatuaje debes aplicar la crema -normalmente bephantol o - por toda la zona. Para ello es importante seguir todas las recomendaciones que se hayan descrito previamente. Generalmente se suele aplicar una capa más o menos fina sobre la zona tatuada y se debe de intentar dejar secar antes de que otros tejido rocen la piel.

Dependiendo del tamaño y de los cuidados recomendados también es posible que durante los primeros días se aconseja tapar la zona con papel film para evitar rozaduras.

5. Consejos posteriores

Es importante no arrancar costras ni rascarse si el tatuaje produce picores. Es normal que pasen estas dos situaciones, así como que esté hinchado ya que no debemos olvidar que es una herida superficial. No obstante, si el picor y la inflamación persiste durante muchos días se acuda otra vez al centro para revisar la zona. Una vez cicatrizado sigue aplicando cremas hidratantes o utiliza cremas solares si sales a la calle. En el mercado existen cremas especiales para pieles tatuadas que contienen componentes específicos para el cuidado y evitar que éste se deteriore con el tiempo.

Las cremas y pomadas antibióticas y cicatrizantes son las recomendadas para curar un tatuaje. 

Cremas y pomadas: bepanthol, mupirocina y nivea

Las cremas para tatuajes son muchas y se utilizan para propósitos diferentes en función del momento del proceso de la herida o de si ésta no ha cicatrizado bien y/o se ha infectado.

A continuación, exponemos 3 tipos diferentes de estas pomadas, en concreto las más utilizadas.

1. Bepanthol (pomada cicatrizante)

El bepanthol o bepanthen es una crema protectora que lo que hace es favorecer la cicatrización y regeneración natural de la piel. Tiene dexpantenol y ayuda a formar una especie de capa superficial que protege la dermis y la hidrata.

También puede utilizarse en cualquier tipo de piel irritada o heridas. Está disponible en cualquier farmacia física y online, así como en portales online como Amazon.

2. Nivea (crema hidratante)

La crema nivea de la lata azul es un clásico también utilizado sobre todo para después del proceso de curación. Es muy hidratante y está totalmente recomendada para pieles naturales.

Eucerit es uno de sus ingredientes claves responsable de hidratar la zona y procurar que la piel no quede seca, consiguiendo que el tatuaje no se deteriore. Puede encontrarse en cualquier farmacia, parafarmacia o supermercado y su precio es muy económico

3. Mupirocina (crema antibiótica)

La Mupirocina Isdin por otra parte es un tipo de pomada antibiótica que recetada por un profesional médico se utiliza para curar tatuajes infectados. Es una crema antibiótica que para nada tiene la misma composición que el bephantol -que únicamente hidrata y regenera la piel. Esta pomada lo que hace es que el absceso formado vaya remitiendo y asegura posteriormente la cicatrización y curación del tatuaje.

Referencias bibliográficas:

  • Fallon, L. F. (2006). Piercing and Tattoos. In K. Krapp & J. Wilson (Eds.), The Gale Encyclopedia of Children's Health: Infancy through Adolescence (Vol. 3, pp. 1446-1449). Detroit, MI: Gale.

 

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