Dolor de pies: 6 remedios caseros para aliviarlo

Descubrimos las causas del dolor de pies y 6 consejos para aliviarlo con remedios caseros y naturales.
Conocemos diferentes remedios caseros para aliviar el dolor de pies.

 

Nuestros pies son la base de nuestro cuerpo. Soportan todo el peso cuando estamos de pie y nos ayudan a movernos. Debido a esto, sufrir dolor en esta parte del cuerpo es normal, aunque este puede variar de leve a fuerte y puede durar poco tiempo o ser un problema continuo.

Las causas de este dolor en los pies y tobillos pueden ser varias y existen diferentes medidas y tratamientos que podemos hacer para aliviar esta dolencia. En este artículo os contamos qué problemas nos puede hacer padecer dolor en la planta del pie o en talones y tobillos, cómo podemos prevenirlos y algunos remedios caseros que nos ayudarán a paliar esta aflicción.

¿Cuáles son las causas del dolor de pies?

El dolor en el pie puede ser causado por un determinado estilo de vida o una condición médica. Debemos identificar la procedencia de esta dolencia para poder establecer un tratamiento preventivo correcto y así evitar sufrir más los síntomas.

Una de las principales causas del dolor de pies es el uso de zapatos que no se ajustan bien o que llevan un tacón muy alto. Estos, a menudo nos pueden causar dolor en la planta del pie porque ejercen una gran presión en los dedos de los pies. Además, también suelen ser la causa de tener los tobillos hinchados.

Asimismo puede ser provocado si nos lesionamos mientras realizamos ejercicios de alto impacto o actividades deportivas, como correr o ejercicios aeróbicos intensos.

También hay que considerar la opción de que sea producido por diversos problemas médicos. Por ejemplo, una causa común es la artritis. El pie tiene 33 articulaciones que pueden verse afectadas por esta enfermedad.

La diabetes también puede causar complicaciones y varios trastornos en el pie. Las personas que padecen esta enfermedad son más propensas a tener úlceras en los pies o llagas, daño nervioso y arterias obstruidas o endurecidas en esta zona del cuerpo.

Otras de las causas más comunes del dolor de pies es nuestro peso corporal, bien por estar embarazadas o por tener sobrepeso.

Tener callos, juanetes, verrugas y uñas encarnadas también produce esta aflicción, así como otro tipo de anomalías como el pie plano y la deformidad de Haglund, que es un ensanchamiento de la parte posterior del talón.

Vestir con tacones altos es una de las principales causas del dolor de pies.

¿Cómo prevenir el dolor de pies?

Para poder prevenir el dolor continuo en la plata, en el talón y en otras zonas del pie, es importante seguir una serie de consejos.

Por ejemplo, es esencial elegir zapatos cómodos, anchos y bien acolchados. Debemos evitar usar los que tengan tacones muy altos y que la zona de los dedos sea muy estrecha.

Debemos mantener nuestro peso adecuado. El sobrepeso induce a tener dolor en los pies por todo el peso que deben aguantar durante todo el día.

Para evitar lesiones que nos provoquen esta dolencia mientras realizamos ejercicios, es importante estirar bien antes de empezar nuestra práctica.

Además, mantener una buena higiene de los pies también ayudará. Debemos tener en cuenta que aunque el dolor en los pies es común, no es una condición normal de nuestro estado de salud. Debemos acudir al médico si el dolor no ha remitido en una o dos semanas de tratamiento casero.

Remedios caseros para el dolor de pies

Las opciones de tratamiento en casa varían según el dolor que estamos experimentando y su causa. Sin embargo, seguir los consejos que os detallamos a continuación puede ayudarnos a aliviar nuestro malestar.

1. Aplicar agua fría y agua caliente

Para un tratamiento contra el dolor en los pies refrescante y estimulante, llena un recipiente con agua fría y otro con agua lo más caliente que puedas soportar cómodamente. Siéntate en una silla cómoda y coloca tus pies en el agua fría. Después de 5 minutos, cambiar al agua caliente. Repite el proceso. Esta especie de hidromasaje dilata y contrae los vasos sanguíneos de nuestros pies alternativamente, provocando así el aumento de la circulación.

2. Masajear la planta de los pies

En tiendas especializadas o en farmacias, podemos comprar un rodillo especialmente diseñado para masajear la planta de los pies. Si no podemos disponer de él, también podemos hacer rodar nuestro pie descalzo sobre una pelota de tenis, una pelota de golf o un rodillo durante varios minutos.

Realizar suaves masajes en la planta de los pies puede ayudarnos a aliviar el dolor de manera temporal.

3. Ejercitar los dedos

Para ello, podemos dispersar unos lápices en el suelo y recogerlos con los dedos de los pies. Este pequeño ejercicio ayuda a aliviar el dolor en la zona y a reducir la hinchazón.

4. Estirar los dedos

Coloca una banda de goma gruesa alrededor de todos los dedos del pie. Separa los dedos y mantén el estiramiento durante cinco segundos. Repite 10 veces. Este ejercicio va bien para aliviar el dolor producido por pies rígidos.

5. Estirar el tendón de Aquiles

El dolor en el talón, especialmente por la mañana, puede indicar una fascitis plantar, una inflamación de la zona dura de tejido que conecta el hueso del talón con la base de los dedos.

Para poder obtener alivio, debemos estirar el tendón de Aquiles. Para ello, nos colocamos a un metro de la pared. Colocamos las manos en ella y movemos la pierna derecha hacia adelante, con la rodilla doblada. Mantenemos la pierna izquierda recta, con el talón en el suelo. Debemos sentir un estiramiento suave en el talón y en el puente del pie. Mantenemos la posición durante 10 segundos, después cambiamos de lado y repetimos.

6. Aplicar frío en la zona afectada

Aplica una bolsa de hielo en la zona dolorida durante unos 20 minutos tres veces al día. También nos ayudará elevar el pie y dejar que repose cada día el máximo de tiempo posible.

Referencias bibliográficas:

  • Calmels, D. (2001). El libro de los pies (Vol. 1). Editorial Biblos.

  • Lumbreras Marín, E. M., Albarrán Juan, M. E., & Muñoz, M. (2004). Revisión sobre el dolor neuropático en el síndrome del pie diabético. An. med. interna (Madr., 1983), 450-455.

 

  

 

 

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