Equinácea: propiedades, beneficios y para qué sirve

La equinácea es una planta medicinal que sirve para tratar varios síntomas, según ciertos estudios.

Todas las partes de la equinácea son utilizadas como tratamiento médico de apoyo.
 

Una de las plantas medicinales más utilizadas por sus efectos en el sistema inmunológico es la equinácea (o "echinacea" por su nombre en inglés). Se trata de una hierba cuya principal especie es la purpúrea. Su administración no requiere receta médica y suele tomarse como terapia de corto curso, especialmente para aumentar las defensas.

Tal como otras hierbas, la equinácea contiene una gran cantidad de principios activos que han sido estudiados y utilizados para el tratamiento de distintas enfermedades.

Con el fin de conocer las características de esta planta y saber para qué sirve, en este artículo describiremos qué es la equinácea, cuáles son sus principales usos, propiedades y beneficios; y cómo tomarla. Además explicaremos los posibles efectos secundarios de consumir esta planta y cuáles son sus principales contraindicaciones.

¿Qué es la equinácea (echinacea)?

La equinácea o ehinacea es una planta de tipo perenne, de la familia de las asteráceas, cuyo tallo puede llegar hasta los 45 centímetros de altura. Las flores que presenta esta especie suelen ser de color púrpura o lavanda y su cabezuela es grande, en forma de cono y de color rojizo oscuro.

Existen tres principales especies de esta planta: equinácea purpurea, equinácea angustifolia (de hoja estrecha) y equinácea pallida (pálida). Todas ellas reciben la denominación genérica de “equinácea”, y los principios activos que contienen se distribuyen de la siguiente manera:

  • En la parte aérea florida de la equinacea purpurea, cuyo eje es el tallo

  • En la raíz de la equinacea purpurea

  • En la raíz de la equinácea angustifolia o de hoja estrecha

  • En la parte aérea de la equinácea angustifolia, cuyo eje es el tallo

  • En la raíz de la equinácea pálida

  • En la parte aérea de la equinácea pálida, cuyo eje es el tallo

Esta planta, originaria de Norteamérica, fue introducida en Europa hacia el primer tercio del siglo XX. En la actualidad existen vastos cultivos de equinácea principalmente en el centro del continente norteamericano, México y Europa Central.

Además de ser un remedio medicinal tradicional de muy largo recorrido, la equinácea es valorada también por su belleza estética, siendo plantada a lo largo del mundo en gran cantidad de jardines tanto artificiales como naturales.

Historia del uso de esta planta

La equinácea fue utilizada durante milenios por los pobladores originarios del Norte de América para curar tanto heridas de guerra como aquellas provocadas por animales salvajes como serpientes, osos, u otros depredadores. También se utilizó ampliamente para tratar distintas enfermedades, desde respiratorias hasta digestivas.

A lo largo de los siglos, la equinácea ha sido uno de los remedios naturales más utilizados para tratar también afecciones muy diversas en el organismo, y no fue hasta la llegada de los europeos al continente que su uso se extendió al “Viejo Mundo”.

Hacia el año de 1930 se realizaron los primeros estudios científicos en Alemania para comprobar los efectos de la equinácea. Fue así como sus beneficios se incorporaron a la medicina occidental a mediados del siglo XIX.

En el mismo contexto, otras plantas que han sido históricamente utilizadas para el tratamiento de enfermedades son el ajo y el ajenjo, por sus propiedades antiparasitarias; entre muchas otras.

La equinácea suele tomarse por vía oral mediante tabletas, pastillas o cápsulas.

¿Cómo tomar?

La equinácea, como todas las plantas medicinales, se puede tomar en infusión o de muchas otras formas -por ejemplo en píldoras, cápsulas, gotas, extractos, cremas, pomadas, ugüentos y productos farmacológicos de todo tipo.

Dicho de otro modo, la equinácea es de uso interno (extractos, esencias, infusión, polvo) y también de uso externo (ungüentos, pomadas, aceites). Todos estos los productos son elaborados a base de las distintas partes de la panta, es decir, del tallo, la flor y la raíz; y se obtienen tanto de la equinacea purpurea como de la angustifolia y la pallida.

Como en la mayoría de plantas medicinales, su consumo no requiere prescripción médica, no obstante, es recomendable no desestimar la opinión profesional y tener cuenta las características o necesidades de la persona que va a recibir el tratamiento.

Al ser una planta utilizada para terapias de corto curso, se recomienda no alargar el tratamiento con equinácea más de 2 meses. Por otro lado, y tal como ocurre con las flores medicinales, los efectos de la equinácea no suelen percibirse con una sola toma, especialmente cuando se consume en té o en cápsulas. En esos casos se recomienda utilizarla por lo menos durante 2 semanas.

Contraindicaciones y efectos secundarios

Pese a ser considerada un remedio casi milagroso, existen una serie de contraindicaciones relacionadas con el uso de la equinácea. Las principales son el caso de mujeres embarazadas, lactantes, personas con enfermedades hepáticas o con posibles reacciones alérgicas.

Por otro lado, entre los principales efectos secundarios de la toma excesiva de esta planta se encuentran síntomas de tipo gastrointestinal y de alergia. Tal como ocurre con otras plantas medicinales, los efectos adversos reportados por la toma de equinácea son leves, aunque también han sido poco estudiados.

¿Para qué sirve la equinácea? Usos, propiedades y beneficios

A la equinácea se le atribuyen distintas propiedades y beneficios para la salud, no solo del ser humano sino de otras especies. Así, muchas personas consideran que el consumo de esta planta medicinal puede ayudar a tratar gran cantidad de problemas.

Y no sólo eso, sino que al ser un remedio tan utilizado, sus efectos han sido ampliamente investigados por la ciencia. Mencionamos a continuación ocho de los principales.

1. Protege el sistema inmunológico

Uno de los principales beneficios que aporta el consumo de equinácea es la potenciación y preservación del sistema inmunitario. Es así ya que ayuda a regenerar y reproducir algunos tipos de células de los glóbulos blancos, que son una parte fundamental del sistema inmune. A partir de esta propiedad se desprenden múltiples beneficios para la salud.

Para probar eso, una investigación llevó a cabo una prueba con ratas jóvenes a quienes se les administró equinácea junto con la alimentación. El resultado fue un aumento significativo de glóbulos blancos en el torrente sanguíneo al paso de dos semanas.

El mismo incremento de la respuesta inmune se ha investigado con cerdos y aves de corral, especialmente en la especie purpurea de la equinácea. Esto se ha analizado también en seres humanos y desde distintas aproximaciones.

2. Actividad antiviral

Otro de los principales efectos de la equinácea es su actividad antiviral, que como su nombre lo indica puede hacer frente a distintos tipos de virus. Entre éstos se encuentran la influenza, la gripe aviar y la gripe porcina.

Lo anterior ha sido investigado especialmente en el caso del extracto de la equinacea purpurea, cuyo efecto es la inhibición de varias cepas causantes de dichos virus, así como la inhibición de algunos virus que generan resistencia a distintos fármacos.

Por otro lado, se ha puesto en cuestión el efecto antiviral de la equinácea en el caso de infecciones por Rinovirus. Principalmente cuando se trata de la raíz y cuando el proceso de extracción de los principios activos se ha realizado con dióxido de carbono y alcohol al 60% o al 20%.

El tallo de esta planta contiene principios activos que se utilizan para el tratamiento de distintos síntomas.

3. Tratar síntomas del resfriado común

Por otro lado, la equinácea también ayuda a tratar resfriados o procesos gripales leves, así como a reducir sus síntomas comunes (fiebre, dolor de articulaciones, fatiga).

La Cooperativa Científica Europea en Fitoterapia (ESCOP por sus siglas en inglés) recomienda el uso de la parte aérea y la raíz de la equinácea purpúrea, y la raíz tanto de la equinacea pallida como de la equinácea angustifolia para tratar infecciones recurrentes de vías respiratorias altas, es decir, de los síntomas de resfriado común.

Por otro lado, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA por sus siglas en inglés), también recomienda utilizar equinácea en la prevención y el tratamiento de apoyo de dichos síntomas. Específicamente la raíz de echinacea purpúrea, angustifolia y pallida.

4. Previene enfermedades y aumenta las defensas

El consumo de equinácea puede servir para prevenir la aparición o la extensión de distintas enfermedades, por ejemplo algunas enfermedades de la piel y determinadas infecciones provocadas por virus.

Es así ya que previene la propagación del agente patógeno dentro del organismo. Esto es probablemente debido a los principios activos que contiene esta planta, los cuales se derivan de dos de sus principales componentes: el ácido cafeico y las alquimidas.

Ambos son compuestos orgánicos presentes en la raíz de la equinácea, y tienen efectos estimulantes en el sistema inmunológico. Por lo mismo suele decirse que la equinácea aumenta las defensas en el organismo.

5. Tratamiento de apoyo en infecciones

Tomar equinácea de manera habitual también puede servir para tratar o prevenir la aparición de distintas infecciones. Algunos ejemplos pueden ser infecciones en el sistema respiratorio, del sistema urinario, infecciones derivadas de posibles cortes o lesiones, infecciones en las encías, infecciones del oído, infecciones genitales y herpes, entre otras.

La Cooperativa Científica Europea en Fitoterapia (ESCOP por sus siglas en inglés) recomienda el uso de la equinacea purpurea específicamente en el tratamiento de infecciones del tracto urogenital.

Lo anterior mediante la presentación que puede administrarse por vía oral, por ejemplo, en cápsulas o extracto.

6. Acción cicatrizante y antiséptica

Las distintas especies de equinácea tienen una acción cicatrizante y antiséptica que puede ser útil como tratamiento de apoyo en distintas heridas. Por ejemplo, en el caso de heridas cerradas y limpias, puede utilizarse el lavado de la hierba restante de infusiones.

En el caso de una herida abierta o infectada, como puede ser una úlcera, pueden usarse compresas. Otras plantas que tienen este mismo efecto son el nogal, la caléndula, la sanícula y la camomila.

La equinácea también puede aplicarse de manera externa, mediante ungüentos o pomadas.

7. Efecto antiinflamatorio

Relacionado con el punto anterior, la equinácea es con frecuencia utilizada en el caso de golpes, heridas y traumatismos, principalmente para rebajar la inflamación de los mismos.

Esto tiene efectos especialmente en el caso de inflamaciones leves, y puede tratarse de manera externa (por medio de ungüentos), o bien, de manera interna (por medio de infusiones, tabletas o extracto). Es importante recordar que se trata de un tratamiento de apoyo, es decir, que probablemente requiera tratamientos médicos complementarios.

8. Para el tratamiento de la piel

Existen otros beneficios del consumo habitual de equinácea, entre los cuales podemos encontrar el tratamiento de picaduras de mosquito, hemorroides, acné, llagas, es decir, de heridas leves en la piel.

La Agencia Europea de Medicamentos recomienda tomar extracto de raíz de equinacea purpúrea y angustifolia como tratamiento de apoyo en la desaparición de manchas y espinillas por acné.

La parte aérea de la equinacea purpurea es la indicada para heridas cutáneas superficiales y verrugas leves, especialmente las de orígen vírico. En este caso no debe tomarse por vía oral, sino administrarse de manera tópica a través de un ungüento.

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