Resonancia magnética: qué es, tipos y órganos que analiza

La resonancia magnética es una técnica que permite observar órganos internos por medio de imágenes.
La resonancia magnética se hace con un aparato de forma cúbica alargada.
 

En 1971, el doctor Raymond Damadian y su equipo crearon el primer aparato de resonancia magnética (RM). Una prueba totalmente indolora que permite la observación de los órganos del cuerpo mediante imágenes de gran detalle. Dichos órganos pueden ir desde la pelvis hasta el cerebro pasando por las rodillas, entre otros.

La RM representa un gran avance para la ciencia, ya que a lo largo de toda su historia, el cuerpo humano y su interior han suscitado el interés de muchos investigadores de la salud.

Por suerte, gracias a estos avances tecnológicos y científicos ya no es necesario realizar pruebas invasivas que arriesguen al paciente. En este artículo veremos qué es una resonancia magnética, cuáles tipos existen y cómo se realiza.

¿Qué es una Resonancia Magnética Nuclear?

La resonancia magnética nuclear (RMN) es una prueba diagnóstica que emite imágenes del interior de nuestro cuerpo, llamadas “imágenes por resonancia magnética” (MRI por sus siglas en inglés).

Mediante esta prueba, el personal clínico puede detectar cualquier anomalía que no sea perceptible a simple vista o con otras pruebas, como la radiografía. La principal diferencia entre la resonancia magnética y la Tomografía Axial Computerizada (TAC), entre otras radiografías, es que la RM no utiliza radiación ionizante o rayos X.

Mientras la TAC genera imágenes por rayos X, la resonancia magnética emplea una serie de ondas de radio que atraviesan el cuerpo del paciente, el cual está expuesto a un potente campo magnético. Aunque ambas sirven para el diagnóstico de tumores, la primera es más utilizada para detectar lesiones internas y la segunda para detectar alteraciones congénitas.

Otra de las ventajas que presenta la resonancia magnética nuclear es que mediante su uso se pueden conseguir imágenes de alto detalle de cualquier punto y cualquier perspectiva del cuerpo; llegando incluso a obtenerse en dos o tres dimensiones.

Para obtener estas imágenes se introduce a la persona en una gran máquina parecida a un aparato de rayos UVA de tamaño gigante. La persona deberá permanecer recostada dentro de ella durante un tiempo variable que va desde los 30 a los 60 minutos.

No obstante, algunos centros disponen de máquinas abiertas adaptadas para personas con temor a verse encerrados. La imagen obtenida por resonancia magnética se denomina “corte”. En una sola prueba pueden obtenerse una gran cantidad de cortes, los cuales pueden almacenarse de forma digital o imprimir en papel.

Ejemplo de imagen por resonancia magnética tomada del cerebro.

Principales tipos

Existen diferentes tipos de pruebas de resonancia magnética, dependiendo de la zona que se quiera examinar. Es decir, todos siguen más o menos el mismo procedimiento, lo que cambia es el órgano del cuerpo al que se dirige. Entre los tipos principales de resonancia magnética se encuentran los siguientes:

  • RMN del cerebro o la cabeza

  • RMN del tórax

  • RMN cervical

  • RMN del abdomen

  • RMN pélvica

  • RMN del corazón

  • RMN lumbar

  • Angiografía por RMN

  • Venografía por RM

¿Cuándo se debe realizar una resonancia?

La resonancia magnética, acompañada de otros exámenes, pruebas y evaluaciones, son de gran ayuda para los profesionales sanitarios a la hora de realizar cualquier tipo de diagnóstico.

Cuando el personal médico sospecha o advierte cualquier indicio de enfermedad, suele demandar la realización de una resonancia magnética, habitualmente en alguna zona o lugar concreto del cuerpo.

Habitualmente, las razones más comunes que llevan a solicitar esta prueba son:

  • RMN cerebral o de la cabeza: para detectar formaciones tumorales, aneurismas, derrames, infartos o lesiones cerebrales. Asimismo, también se utilizan para evaluar alteraciones oculares o del sistema auditivo.

  • RMN del abdomen o pelvis: sirve para evaluar órganos como los riñones, el hígado, el útero o los ovarios y la próstata.

      

    RMN ósea: mediante esta técnica se pueden identificar problemas como fracturas, artritis, hernias, etc.

     

  • RMN del tórax: especialmente útil para examinar la anatomía cardíaca y valorar posibles daños o alteraciones en las arterias. Además, también revela tumores en el cáncer de mama y de pulmón.

  • RMN del corazón: para hacer diagnósticos diferenciales, por ejemplo entre miocarditis y síndrome coronario agudo.

  • Venografía por RM: este tipo de resonancia facilita la observación de trombos, infartos, aneurismas o malformaciones en los vasos sanguíneos.

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¿Cómo se debe preparar el paciente?

Existen una serie de cuestiones que el paciente debe tener en cuenta antes de someterse a esta prueba.

Asimismo, es obligación del personal sanitario informar a la persona acerca de cómo es este procedimiento y qué puntos debe tener en cuenta la persona antes de realizar una resonancia magnética.

Documentación necesaria

El personal sanitario deberá entregar al paciente un consentimiento informado en el cual se explique detalladamente en qué consiste la prueba y qué posibles riesgos conlleva. La persona deberá entregar firmar este consentimiento y llevarlo junto a ella el día de la prueba.

Alimentación

Según el órgano que se quiera examinar, será necesario que la persona no ingiera ningún tipo de alimento y no consuma ningún líquido durante algunas horas previas a la prueba.

Compañía

La resonancia magnética es una prueba totalmente indolora y nada invasiva por lo que no será necesario que la persona acuda acompañada. No obstante, en los casos en los que la persona experimente temor o ansiedad la compañía de alguien conocido puede ser de gran ayuda.

Ropa

Durante la realización de la prueba la persona deberá vestir solamente la bata del hospital, siendo necesario que se desvista antes de realizar la prueba. Asimismo, es obligatorio retirar cualquier tipo de objeto metálico como pendientes, pulseras, accesorios de pelo, etc.

Duración de la prueba e ingreso

La prueba suele durar aproximadamente entre 30 y 60 minutos. Dado que no es necesaria ningún tipo de anestesia o intervención complementaria, la RM siempre se realiza de manera ambulatoria.

Esto quiere decir que no es necesario el ingreso de la persona. A pesar de ser una técnica prácticamente inocua existen una serie de contraindicaciones:

  • Casos de alergia a los contrastes (sustancias radiológicamente opacas) utilizados en las resonancias magnéticas

  • Mujeres con dispositivos intrauterinos (DIU)

  • Personas que posean algún componente metálico en el interior de su cuerpo como tornillos, marcapasos, metralla, etc.

  • Pacientes con claustrofobia

  • Personas que tienen obesidad, aunque en algunos casos puede ser útil para detectar la distribución de grasa abdominal y determinar perfiles lipídicos.

  • Casos de insuficiencia renal o hepática grave

  • Pacientes sometidos a cirugías en un vaso sanguíneo

  • Pacientes inestables o clínicamente graves que puedan necesitar algún tipo de maniobra de reanimación

  • Las mujeres en periodo de lactancia no deberán amamantar al bebé 24-48h después de la prueba. Específicamente en los casos en los que se haya administrado algún tipo de contraste.

En todos estos casos, los pacientes deberán informar al personal del hospital para así adecuar la prueba a sus necesidades personales, sin la necesidad de correr ningún tipo de riesgo.

El personal médico debe explicar al paciente las implicaciones de su evaluación por RM.

¿Cómo se realiza la resonancia magnética?

Como se mencionó anteriormente, la máquina de resonancia magnética posee una forma cúbica alargada dentro de la cual se sitúa una camilla. Esta camilla se desliza a dentro del aparato y paciente deberá estar tumbado en ella boca arriba y absolutamente inmóvil durante toda la prueba.

Dependiendo del tipo de prueba, será necesario la inoculación intravenosa de una sustancia de contraste para destacar los órganos examinados. Esta sustancia se conoce como gadolinio y su principal ventaja es que al no contener yodo no es probable que ocasione algún efecto secundario.

En los casos en los que sea necesario (por ansiedad o temor), se le puede administrar al paciente algún tipo de medicación relajante para evitar que se mueva durante la prueba. Asimismo es posible que sujetar a la persona de los brazos, la cabeza o el pecho mediante la utilización de correas.

Una vez iniciada la prueba, la persona puede percibir un sonido intenso de ventilación y el repiqueteo propio de la prueba. Es posible ofrecerle unos auriculares para disminuir el ruido.

A lo largo de todo el procedimiento, los técnicos especialistas en pruebas de imágenes vigilarán al paciente para ir dando instrucciones, así como para atenderlos en los casos en los que ocurra alguna incidencia.

Referencias bibliográficas: