Vapeador (vaporizador): para qué sirve, tipos y cómo hacer uno casero

Existen diferentes tipos de vaporizadores y vapeadores según la finalidad u objetivo de cada uno.
El vapeador es uno de los diferentes tipos de vaporizadores que existen. 

 

El vaporizador es un instrumento que permite transformar un líquido en vapor. Se trata de una técnica alternativa a la combustión, por lo que resulta menos dañina y actualmente se utiliza para muchas cosas; desde fumar hasta administrar medicamentos.

En este artículo explicamos qué es y para qué sirven los vapeadores y vaporizadores, así como los principales usos: vaporizadores para bebés, faciales y vapeadores para fumar, entre otros. Finalmente explicamos cómo son los vaporizadores caseros y dónde comprarlos.

Vapeador (vaporizador): ¿qué es y para qué sirve?

Como su nombre lo indica, un vaporizador es un aparato que sirve para transformar un líquido en vapor. Es también conocido como “vapeador” o “extractor” y en inglés se dice “vaporizer”.

Dicha transformación de líquido en vapor nos permite ingerir de manera inhalada el principio activo de algunos fármacos o de plantas como la nicotina o la marihuana. La diferencia con otros mecanismos de ingesta, como la combustión, es que la vaporización no implica quemar el material de base para ingerir el principio activo.

Es decir, mientras que en la combustión consumimos los principios activos por la interacción entre el oxígeno y un material combustible a altas temperaturas, la evaporación consiste en utilizar aire caliente, a menor temperatura, para desprender las sustancias activas y posteriormente inhalarlas.

Tipos de vaporizadores y cómo usarlos

La inhalación hace que las sustancias presentes en el agua tengan un efecto prácticamente inmediato en nuestro organismo. Además, disminuye los efectos molestos en el tracto gastrointestinal, como las náuseas.

Por lo mismo, los vaporizadores han sido considerados como unos de los aparatos de administración más efectivos y seguros. Sirven para muchas cosas: desde el consumo de fármacos sujetos a prescripción médica, hasta el consumo recreativo o habitual de sustancias psicoactivas.

Dicho esto, veremos a continuación algunos de los principales tipos de vaporizadores y los usos que tiene cada uno.

1. Vaporizador para bebés

Los vaporizadores para bebés tienen la principal función de mantener los niveles adecuados de humedad en el ambiente, lo cual favorece la respiración. No sólo resultan útiles para los bebés, pero su uso se recomienda en edades tempranas debido a la sensibilidad a la que pueden estar expuestos.

Como ya decíamos, el vaporizador es un aparato que sirve para convertir el líquido en vapor. Por lo mismo, es condición necesaria ponerles agua para que funcionen (puede ser agua purificada o agua de grifo).

Al incrementar la temperatura del aire dentro del aparato, el agua se evapora produciendo y expulsando la humedad necesaria para favorecer la actividad de las vías respiratorias. Como se trata de agua muy caliente, es recomendable colocar el aparato fuera del alcance de los pequeños.

Tanto los vaporizadores como los humidificadores sirven para aumentar o mantener el nivel de humedad de una habitación. 

Diferencias entre humidificador y vaporizador

A diferencia del vaporizador que, como ya decíamos, evapora el agua al contacto con aire caliente; el humidificador funciona principalmente con agua fría, a través de un mecanismo ultrasónico. Este aparato hace que el agua se convierta en vapor a través de vibraciones de alta frecuencia, lo cual produce humedad.

También existen humidificadores que funcionan con electrodos, generando vapor luego de calentar el agua a través de una corriente eléctrica. Estos son más parecidos a los vaporizadores, ya que tienen un mecanismo de acción muy similar. En ocasiones se mezcla el líquido con aceites balsámicos, para ayudar a la resequedad de la garganta y las vías respiratorias.

Los vaporizadores y humidificadores tienen en común que ambos aparatos sirven para aumentar los niveles de humedad en una habitación, lo cual es importante cuando éstos se mantienen por debajo.

Por ejemplo, esto ocurre con frecuencia durante el verano, cuando los aumentos de temperatura producen niveles más bajos de humedad y se generan síntomas como resequedad en la garganta, nariz tapada, alergias, entre otros.

2. El nebulizador

El nebulizador es un aparato de uso médico que sirve para favorecer la inhalación del principio activo de algunos medicamentos. Son especialmente utilizados para combatir el asma y otras afecciones de las vías respiratorias, aunque también se usan cuando la persona no ha recibido bien los medicamentos por otras vías. Igualmente se recomiendan cuando es necesario administrar altas dosis del fármaco.

Hay muchos tipos de nebulizadores, siendo el nebulizador ultrasónico y el nebulizador neumático dos de los principales. En el primer caso, los nebulizadores convierten el líquido (el medicamento) en vapor a través de vibraciones de ondas de sonido de alta frecuencia. Al moverse a gran velocidad, el líquido se transforma en un vapor que es más sencillo ingerir.

También hay nebulizadores neumáticos, que son los que se utilizan mediante una mascarilla y un compresor que actúa recogiendo aire y filtrándolo. Así, el fármaco se convierte en partículas pequeñas similares a un aerosol, que son fácilmente inhalables.

Los vapeadores son una de las alternativas al consumo del tabaco. 

3. Vapeador electrónico (cigarrillo electrónico o cigarro electrónico)

A parte del uso médico, los vapeadores han sido una de las alternativas al consumo de tabaco por combustión. Es decir, han sido uno de los reemplazos del cigarrillo tradicional. Tiene la ventaja de que actúan sin necesidad de quemar el material inhalable, con lo cual se reducen los efectos nocivos para nuestro aparato respiratorio.

Al tener este uso se les conoce como cigarrillo electrónico, vapeador o vaporizador, y es un pequeño aparato donde se deposita un líquido (que puede o no tener nicotina). Este líquido se calienta a una temperatura que no quema el material, sino que evapora el principio activo, produciendo un vapor inhalable.

Aunque tienen la ventaja de ser menos dañinos que la forma tradicional de fumar tabaco, los vaporizadores no están exentos de producir riesgos para la salud; lo cual también depende de los líquidos que se utilicen.

Cómo hacer un vaporizador casero

Suele ser común la pregunta de ¿cómo hacer un vaporizador casero? Las formas son muchas, aunque algunas pueden resultar más baratas que otras. Entre los materiales más comunes se encuentran las botellas de agua vacías, los recipientes de vidrio, los embudos, y muchos otros.

Una manera sencilla de hacer un vaporizador casero es colocar una pequeña vela dentro de una caja de cartón (la vela debe estar encendida). Sobre esta caja colocar un pequeño recipiente, que puede ser, por ejemplo, una lata vacía y limpia.

Sobre la lata colocar el fumable que más nos guste y finalmente cubrir la lata con un frasco de vidrio que pueda contener el vapor resultante. Es importante que el frasco no supere las dimensiones de la caja, sino que pueda sostenerse sobre ésta (cubriendo sólo la lata con el fumable).

Referencias bibliográficas:

  • Breland, A. B., Spindle, T., Weaver, M. & Eissenberg, T. (2014). Science and Electronic Cigarettes. Journal of Addiction Medicine, 8(4): 223-233.

  • Grana, R., Benowitz, N. & Glantz, S. A. (2014). E-cigarettes: a scientific review. Circulation, 129(19): 1972-86.

 

  

  

  

  

  

 

 

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